Washington.- El presidente Vicente Fox llega hoy a San Salvador para reunirse con los jefes de Estado de Panamá y Centroamérica con el fin de determinar en conjunto qué proyectos desean incluir en el Plan Puebla-Panamá (PPP), iniciando así un proceso que daría un importante impulso a la integración regional.
El viernes Fox viajará a Panamá en una visita oficial de dos días en la cual conversará con la presidenta Mireya Moscoso sobre la negociación de un Tratado de Libre Comercio, mientras que varios de sus ministros se dedican a analizar proyectos del PPP de especial interés para los panameños.
Fox debía haber visitado a Panamá en abril, pero la fecha tuvo que ser cambiada porque coincidía con el peregrinaje de la presidenta al Vaticano.
En tanto, la canciller salvadoreña, María Eugenia Brizuela de Avila, dijo ayer que en la cumbre los presidentes "pasarán del dicho al hecho", en lo que al Plan Puebla-Panamá se refiere, pues deberán definir los proyectos iniciales del mismo, según informes obtenidos por la embajada de El Salvador en esta capital.
A manera de ejemplo, la ministra Brizuela de Avila citó la iniciativa que contempla el Corredor Logístico Centroamericano, el cual unirá con una red de megacarreteras el sur de México con Centroamérica.
"Estamos pasando de muchas palabras de buenísima voluntad, a acciones muy concretas", aseguró la canciller, anotando que serán los presidentes quienes decidirán cuáles de éstos serán ejecutados de forma inmediata.
No obstante, desde que Fox lanzó el PPP el 12 de marzo en el palacio presidencial de Los Pinos ante el vicecanciller de Panamá, Harmodio Arias y los cancilleres de las otras repúblicas centroamericanas, el proyecto apenas ha avanzado.
"Presentado en el extranjero como el principal proyecto de inversión y desarrollo del gobierno de Vicente Fox, el Plan Puebla-Panamá se encuentra todavía en cero", dice un artículo de fondo del prestigioso semanario mexicano Proceso que circula desde el lunes.
Sin embargo, el coordinador del proyecto, Florencio Salazar Adame, se muestra confiado que el plan se impondrá por sus implicaciones políticas y sociales, además del programa desarrollista.
"Si no queremos amagos a la paz social, si no queremos que se multipliquen los grupos subversivos, si queremos que se fortalezca el Estado de derecho, démosle opción a la gente", declaró. "Quien no tiene nada en el estómago, tiene muy caliente la cabeza", dijo.
Y aunque a la fecha ninguna empresa, nacional o internacional, ha acordado realizar inversiones ni ha colocado una sola piedra para ningún proyecto, Salazar asegura que ya hay líneas de crédito disponibles, de bancos mexicanos y extranjeros para que el plan entre en marcha.
El BID, dice, ofreció 2,000 millones de dólares; la CAF garantiza una aportación de 80 millones de dólares como "capital semilla" y ha habido interés del Banco Japonés de Cooperación, del Banco Mundial y del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
LA OPOSICION E INDIGENISTAS RECHAZAN EL PPP
Desde su inicio, el PPP ha chocado con resistencias internas en México, reticencia en algunos países vecinos, y altas expectativas entre los promotores de la integración como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), del Banco Mundial y del Banco Centroamericano.
El desafío al PPP, que el gobierno foxista confía será superado, proviene esencialmente de los partidos de oposición, el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN) y de algunas comunidades indígenas que temen ser avasalladas por la expansión de plantas industriales, ferrovías y otros proyectos de infraestructura.