El Frente 57 de las FARC no solo incursionó a territorio panameño para descansar y abastecerse, sino que también cobró “peaje” en Darién por paso de mercancía de contrabando.
Así lo informó el entonces viceministro de seguridad, Rodrigo Cigarruista, a la embajadora de Estados Unidos, Barbara Stephenson el 7 de enero de 2009.

Durante una reunión de presentación del tercer ministro de Gobierno de la administración de Martín Torrijos, Dilio Arcia, Estados Unidos y Panamá discutieron las estrategias para contrarrestar las operaciones de la FARC en Darién.
En un cable filtrado a Wikileaks y entregado a Panamá América, Stephenson reportó a Washington que el nuevo ministro Arcia también le había señalado que las fuerzas policiales de Panamá necesitaban de mayor movilidad para ser capaces de lidiar eficazmente con la FARC.

Afirmó que aunque las fuerzas panameñas escucharan de incursiones de los irregulares colombianos en Darién, “ellos no podían llegar a la escena lo suficientemente rápido para hacer algo”.
Arcia tenía la esperanza que con la separación del Servicio Nacional de Frontera de la Policía Nacional (Senafront), Panamá podría tener presencia permanente a lo largo de la zona limítrofe con Colombia.

En el mismo encuentro, Stephenson trató el tema del entrenamiento y asistencia militar estadounidense en el Darién, pero Arcia le advirtió que el Gobierno de Panamá “no quería una presencia física de Estados Unidos en el área que pudiera crear malos entendidos”.
El tema causó diferencias en la mesa de discusión entre Arcia y el vice ministro de Gobierno, Severino Mejía, quien dijo que el incremento de la presencia de Estados Unidos dependía de la decisión del director de Senafront, Frank Ábrego.
Arcia intervino para contradecir a Mejía, y afirmó que una decisión sobre esto solo podía ser tomada directamente por él o Torrijos.
Pero Stephenson describió otro panorama de los estamentos de seguridad de Panamá después del encuentro. La embajadora señaló que la reunión reforzó el hecho que el ministerio de Gobierno no tenía control operacional de las fuerzas de seguridad en Panamá. “En realidad Torrijos, el jefe del Consejo de Seguridad, Javier Espinosa, y Javier Fletcher, son los que controlan las operaciones de los servicios de seguridad”, concluyó Stephenson.
En otro cable reportado a Washington el 7 de mayo de 2009, Stephenson volvió a hacer una evaluación de la situación de Darién.
Sostuvo que la autonomía que se le dio a Senafront fue un buen primer paso, pero aseveró que el grupo está “muy lejos” de poder detener a las FARC, en términos de tamaño, formación y equipamiento. Dijo que las FARC han usado a Darién por mucho tiempo como una zona de descanso, tráfico de drogas y para la logística de apoyo a otras unidades del propio grupo insurgente.