Nación

Frente al problema del abuso a menores


Cuando un niño o niña le confía a un adulto que ha sufrido abusos sexuales, el adulto puede sentirse muy incómodo y puede no saber qué decir o hacer. Pero se deben seguir las siguientes recomendaciones para responderle al menor:
  • Si el niño indica que ha sufrido abuso, aliéntelo a hablar libremente de lo que le pasó. No haga comentarios basándose en juicios.

  • Demuéstrele que usted lo comprende y que toma muy en serio lo que dice. Los siquiatras han encontrado que los niños que tienen quién los escuche y comprenda, reaccionan mejor.

  • Asegúrele que hizo bien en decirlo. Si el niño o niña tiene una relación cercana con el que lo abusa, se sentirá culpable por revelar el secreto y se sentirá aterrado si se le ha amenazado con hacerle daño a él o a su familia como castigo por divulgar el secreto.

  • Dígale al niño que él/ella no tiene la culpa por el abuso sexual. La mayoría piensa que fue la causa del abuso o se imagina que es un castigo por cosas malas (reales o imaginarias) que hizo.

  • Finalmente, ofrézcale protección al niño, y prométale que hará de inmediato todo lo necesario para que el abuso termine y deberá someterlo a una evaluación psiquiátrica por un profesional calificado para determinar cómo le ha afectado y así determinar si necesita ayuda profesional para superar el trauma del abuso.


Los adultos, dada su madurez y conocimiento, siempre son los culpables en los casos de abuso. Nunca se le debe de echar la culpa al niño que ha sido abusado cuando hace una confidencia a alguien acerca del abuso sexual. Es importante darle apoyo y cariño; éste es el primer paso para ayudarlo a restablecer su confianza en los adultos.
No hay niño preparado psicológicamente para hacer frente al estímulo sexual. Los pequeños de dos o tres años que aún no saben que la actividad sexual es "mala", desarrollarán problemas, frutos de su inhabilidad para hacer frente a la sobre-estimulación.
Los de cinco años o más que conocen y aprecian al que lo abusa se siente atrapado entre el afecto o la lealtad que siente hacia esa persona y el conocimiento de que las actividades sexuales son terriblemente malas.
Si el niño trata de romper con las relaciones sexuales, el que lo abusa puede amenazarlo mediante la violencia o negándole su afecto.
Cuando los abusos sexuales ocurren en la familia, el niño puede tenerle miedo a la ira, los celos o la vergüenza de otros miembros de la familia, o quizás puede temer que la familia se desintegre si él revela su secreto.
Hay que tener mucho sentido común y estar atento a signos que puedan evidenciar que hay algún tipo de abuso sexual, advirtió la directora Nacional de la Niñez.
Existen señales físicas que se pueden detectar cuando un menor es víctima de abuso sexual. Las infecciones vaginales y secreciones no usuales deben alertar a llevar al menor al médico para que le examine y determine qué está pasando. Si se detectan escoriaciones o irritación en los genitales, puede ser otro indicativo.
Cuando una persona adulta quiere estar mucho tiempo con nuestros hijos, debemos pensar que algo está pasando, pues los mayores pueden quererlos, pero no con un amor extremo, advirtió Lobo.
Cuando se observa a un abuelo que insiste en cuidar al niño o niña y, sobre todo, quedarse a solas, es una señal de alerta.
También cuando el menor no quiere ir al baño o le da temor quitarse la ropa y se torna aprensivos a ir a un lugar especifico de la casa, podría ser un signo, pues los niños rechazan los espacios físicos donde fueron abusados, señaló la funcionaria.
El aspecto emocional es muy importante para determinar el abuso de los niños y niñas. Aunque en muchos casos no tienen conductas sexuales inadecuadas, se convierten en niños depresivos, tristes y apagados.
En las escuelas, señala la especialista, los docentes juegan un papel muy importante porque se pueden dar cuenta de una situación como ésta. Lastimosamente, expresa, se están alejando un poco de la realidad de sus estudiantes, pues deben estar atentos a que cuando un niño es buen estudiante y baja su rendimiento, algo está pasando.
"Tienen (los padres) la responsabilidad de investigar y no quedarse con los brazos cruzados como está ocurriendo", afirmó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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