La compra de vehículos de lujo para ministros y directores de entidades ha sido criticada por diferentes sectores de la sociedad civil, que coinciden en que esto es un patrón de conducta de los políticos, que en oposición critican y en gobierno se olvidan de esos cuestionamientos.
En este sentido, el presidente del Comité Ecuménico de Panamá, el obispo Pablo Morales, expresó que los políticos cuando están en campaña cuestionan a los que gobiernan, pero al llegar al poder “quedan peor”.
“Si se estuvieran viendo los resultados de una buena gestión, no existiera la crítica en cuanto a los lujos que se quieran dar, pero la realidad es otra”, manifestó.
Mientras la psicóloga Geraldine Emiliani y el sociólogo Raúl Leis coincidieron en señalar que los políticos manejan un patrón de conducta, pues la mayoría se vale del poder para concentrar recursos e imagen.
De acuerdo con Emiliani, no se está enviando un buen mensaje a la sociedad, pues en las compras de estos autos de lujo se ve cómo el poder es utilizado para beneficio propio y no para el bien común.
Por su parte, Leis indicó que hacer gastos suntuosos es una contradicción, ya que vemos en estas entidades la escasez de equipos para atender las necesidades de la población.
A su juicio, la compra de artículos de lujo por parte de funcionarios “es una forma de corrupción y una falta a la ética”.
“La gente que votó por el presidente Ricardo Martinelli lo hizo pensando en que realizaría su gestión de forma diferente y lo que está haciendo no es solo meter la pata, sino también se está metiendo la mano”, sostuvo.
Mientras que el dirigente de los jubilados, Eladio Fernández, manifestó que estas compras “son un despilfarro”, pues en los centros médicos no hay ambulancias ni medicamentos.