Fuertes oleajes y vientos persistentes dejaron fuera de funcionamiento el flotador que facilita el movimiento de pasajeros en el muelle del distrito de Taboga, confirmó a este medio una fuente de la Autoridad Marítima de Panamá.
La fuente señaló que el daño se verificó el sábado y se produjo por la falta de mantenimiento en el atracadero, versión que coincide con la del alcalde Ceferino Cárcamo.
Cárcamo destacó que en los últimos 11 años al muelle no se le ha dado mantenimiento, y que para hoy se podría estar dando una solución temporal al problema.
Indicó que personal de la AMP intenta habilitar una "flota" más chica, pero tenía el inconveniente de las marejadas, por lo que el equipo trabajaría día y noche.
El alcalde indicó que la reparación de la "flota" grande demorará unos 40 días, y cuando se vuelva a instalar garantizará el servicio seguro e ininterrumpido por muchos años, aclarando que la atención periódica a este tipo de estructuras es vital para que sigan funcionando en la forma esperada.
Se tiene conocimiento que desde octubre del año pasado los isleños habían advertido a las autoridades competentes de los daños, pero se les informó que en enero se atenderían sus peticiones.
La isla de Taboga registra un elevado aumento de turistas en la temporada de verano
En tanto, una ciudadana que disfrutaba de unas vacaciones en la isla el día que se registró el daño, señaló a este diario que la desesperación se apoderó de los viajeros anteayer, al momento del regreso, cuando hubo un atraso de hasta dos horas en la llegada de las lanchas.
Detalló que en esa fecha imperó el desorden cuando por la desesperación, se rompió la fila y los niños y personas de edad quedaron rezagados.
Al criticar la ausencia de las autoridades para imponer el orden, dijo: "Los bebés y las personas mayores debieron tener preferencia para abordar los botes que se encargan de transportar a los viajeros desde las lanchas hasta tierra firme".
La ciudadana, quien pidió no ser identificada, dijo vía telefónica a este diario que también se vivieron momentos de angustia cuando los botes en los que se transportaba a los ciudadanos sobrepasaban su capacidad y tenían pocos salvavidas, en medio del enfurecido mar.
Manifestó que el día de los fuertes vientos la escalera que fue amarrada cedió y se le desprendieron las barandas, quedando igualmente separada de la estructura flotante del muelle.