El presidente de la Fundación de Ayuda al Detenido, Javier Justiniani, advirtió que es imposible que Aliprac pueda cambiar las comidas dañadas, porque cocinar este gran volumen demora mucho y llegar al menos a la cárcel de La Joya, desde una de las plantas de Aliprac en El Crisol, toma por lo menos dos horas.
"Después de las seis de la tarde ningún civil puede pasar al penal a dejar nada por las reglas del sistema".
Justiniani manifestó que las denuncias de mala alimentación son múltiples en la fundación que él dirige.
Añadió que parte del menú acordado en el contrato con Aliprac consistía en sancocho de pollo, pero en vez de esto, llega "sopa de pellejo de pollo". Expresó que estas quejas se han presentado en varias ocasiones ante el Ministerio de Gobierno y Justicia
A juicio del dirigente, se está violando el Artículo 68 de la Ley 55 que establece que la comida que llega a los privados de libertad debe ser de "buena calidad, bien preparada y servida por personal técnico".
Esto, indicó, también produce un daño a las arcas del Estado, porque está pagando por comida que los reos botan, porque no se puede consumir.