Familiares de Rodrigo González, el menor de seis años que fue arrollado por un autobús el pasado miércoles en Calidonia, revivieron ayer los amargos recuerdos de su trágico deceso.
Las exequias se llevaron a cabo en la Parroquia San Pablo Acosta, en La Locería, a las 2:00 p.m. "Deben seguir el ejemplo de Rodrigo, que era un niño que le gustaba ir a todas partes con su mamá", le dijo el sacerdote encargado de la ceremonia a los dos pequeños hermanos de Rodrigo.
Su cuerpo fue incinerado y guardado en una cripta en el templo.