A cada segundo le pido a Dios que por favor cesen las lluvias, porque lo único que anhelo es regresar a mi humilde hogar y reparar todo lo que la furia del río destruyó", así lo indicó Claudino Rojas, uno de los 393 afectados por los intensos aguaceros que causaron estragos en los distritos de Alanje y Barú.
Lleno de profunda tristeza indicó, que perdió todo lo que tenía en su pequeña casa de madera, la que comparte con su esposa, en el corregimiento de Nuevo México.
Alegó que el río Chiriquí Viejo destruyó los colchones, el piso de tierra ahora es un lodazal y los poco que tenía para comer se lo llevó la corriente.
Enfatizó que su vivienda estaba ubicada cerca del río y por eso es una de las más afectadas.
Claudino y su esposa subsistían gracias a que tenían cultivos en el patio, ya que ninguno tiene un trabajo fijo; sin embargo ahora no sabe cómo hará para comer si el afluente inundó los sembradíos.
"Los platanales están caídos, el arroz ya no lo puedo cultivar, mi familia y yo solo vivimos de lo que siembro, espero que con la ayuda que nos traen por lo menos nos alcance mientras pueda volver a sacar adelante mi cosecha" expresó muy triste Rojas.
Al igual que el señor Claudino muchas otras personas se encuentran en la misma situación.
Daños.
El corregimiento de Nuevo México y la comunidad del Majagual en Baco, fueron los lugares más afectados.
Las familias que perdieron todo fueron trasladadas a albergues temporales. Aproximadamente 80 se encuentran en la escuela de Chiriquí Viejo y unas 137 estaban en la escuela de Majagual.
A estas personas las autoridades les entregaron frazadas, colchones, agua, hamacas y comida para solventar las necesidades básicas.