El Consejo de Gabinete designó a Harry Díaz como magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), sin que éste contara con la certificación de idoneidad para ocupar el cargo que expide el Ministerio de Gobierno (MINGOB).
La designación de Díaz por parte del Ejecutivo se efectuó el 20 de abril y no fue hasta el 28 de ese mes que el MINGOB emitió la resolución de idoneidad del abogado.
Incluso, si el Ejecutivo no hubiese eliminado el proceso establecido para la evaluación y elección de los magistrados de la CSJ, a través de la denominada Comisión Especial de Credenciales, Díaz no hubiese podido aspirar al cargo, porque ese es uno de los documentos requeridos.
Para el jurista y catedrático Miguel Antonio Bernal, esta es una muestra más de que este Gobierno está acostumbrado a violar la ley.
“Esta fue una omisión del Consejo de Gabinete, pero como ellos no están por respetar la ley, no les importó”, expresó Bernal.
Explicó que los ministros se debieron asegurar de que Díaz tenía sus documentos al día, para luego designarlo.
Pese a lo planteado, el abogado reconoció que Díaz ya no tendrá problemas para ser ratificado, debido a que la Asamblea le dio tiempo suficiente para que este presentara sus documentos ante la Secretaría General.
En la Asamblea, pese a que se tenía dispuesto ratificar a Díaz antes de que terminaran las sesiones ordinarias, al final se dijo que el tema quedaría para sesiones extraordinarias, debido a que este no presentó la documentación completa a tiempo.
El mismo día que el Ejecutivo designó a Díaz como magistrado de la Corte, eliminó la resolución mediante la cual se establecía la comisión especial que evaluaría a los candidatos a ocupar ese cargo.
En su momento se argumentó que la decisión obedecía a que se hacía urgente llenar esa vacante del Órgano Judicial.
La designación de Harry Díaz provocó descontento por parte de representantes de la sociedad civil, tras considerar que este, al ocupar temporalmente el Viceministerio de Finanzas, legalmente no podía ser magistrado de la Corte Suprema de Justicia.