A OSCURIDAD de la noche se pierde con cada amanecer, cuando el sol en una fiesta de luces y colores transforma las tristes aguas del Pacífico en un espectáculo colorido que inicia al asomarse un pequeño destello de luz que se escapa y que no se pierde durante el día.
Ya sea en las alturas, a la orilla de la playa o en los llanos, los cálidos rayos solares pintan cada rincón de la ciudad de Panamá, imprimiendo un estallido de colores que llenan de alegría y vigor a sus habitantes que se debaten en el inicio de este nuevo año en un sinnúmero de retos.