La separación del cargo de la procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez, “no es un caso jurídico, sino político y demuestra la filosofía del presidente de la República, Ricardo Martinelli, de que “el poder es para poder”, sostuvo el ex ministro y abogado, Mario Galindo.
A juicio de Galindo, esa filosofía política es sencilla, “es para hacer lo que a él (Martinelli) le parezca o le dé la gana”.
Sostuvo que si el caso de la Procuradora fuera un problema realmente jurídico no habría dificultad en resolverlo, porque la Constitución es muy clara.
Detalló que el Artículo 200 dispone que le corresponde al Consejo de Gabinete, con la aprobación del Órgano Legislativo, nombrar, entre otras personas, al Procurador Suplente.
Sin embargo, una norma posterior, el Artículo 224 de la Constitución, aprobado en el 2004, establece que le corresponde a la Procuradora nombrar a quien la reemplace en sus faltas temporales.
Lo anterior significa que el Procurador Suplente reemplazaría a la Procuradora en sus faltas absolutas, incidentales o accidentales, pero en las faltas temporales le corresponde a ella nombrar a la persona que la reemplazará.
Según el jurista, a Martinelli le interesa controlar el Ministerio Público y como él considera que no controla a la Procuradora, desea cambiarla.
Precisó que en un país democrático es necesario que tanto la Corte Suprema como el Ministerio Público “actúen con absoluta independencia”.
Al ser interrogado sobre el fallo de la Corte Suprema que separa a Gómez, Galindo consideró que los cinco magistrados que conforman la mayoría han actuado de manera “complaciente con el Presidente”, lo que es negativo.
En la medida que el Ministerio Público y la Corte no actúen de manera independiente, pierden la democracia, dijo.
Para el también miembro de la Junta Directiva de la ACP, la sociedad debe seguir pronunciándose en contra de lo que considera que “está mal hecho por el Ejecutivo”.