El rector de la Universidad de Panamá (UP), Gustavo García de Paredes, indicó ayer que la salida "abrupta" y "vandálica" que el Ministerio de Educación hizo de las antiguas instalaciones del Canal Once dejó daños que superan los B/. 280 mil y advirtió que está dispuesto "a todo" para que los responsables de esta "lesión patrimonial" sean descubiertos y castigados.
García de Paredes giró una nota a la Contraloría General de la República para que ejecute una investigación, "y adjuntado toda las pruebas de los daños ocasionados que haciendo a la suma de 280 mil dólares"
"Frente a eso hemos tratado de ver como coordinamos el manejo de un Canal que fue de la universidad y que para mejorar el servicio invitamos al Ministerio de Educación, entidad que nos ha sacado y marginado de mala manera" de la administración de dicho medio de comunicación, destacó el rector.
En tanto, el rector dijo que presentará una denuncia en el Ministerio Público para identificar a los responsables del "vandalismo" que se perpetró contra las instalaciones de Canal Once, "pero antes la hay que pasar por la Contraloría".
"Estamos dispuestos a todo lo que haya que hacer por la parte legal, porque es un patrimonio universitario y no se puede dañar como ha ocurrido", sustentó.
Reiteró que "tengo la obligación de defender el patrimonio de la universidad, porque puedo ser llamado a juicio sino lo hago".
García de Paredes acusó a las autoridades del ministerio de Educación de marginar a la Universidad de Panamá de sus responsabilidades y derechos de administrar y operar en forma conjunta el Canal 11.
En tanto, una declaración del Consejo General Universitario enfatizó que los derechos de la UP en participar en la administración de Canal educativo están consagrados, histórica, moral y legalmente y todo acto dirigido a ignorarlos o transgredirlos constituye una lesión al Estado, cuyas secuelas son predecibles a muy mediano plazo.
El documento destacó que la comisión universitaria asignada a la administración de Canal trató de demostrarle a la contraparte del ME que convertir este medio de comunicación estatal en una agencia de "proselitismo oficioso" o manejarlo como "botín", no sólo malograba su propósito, sino que "provoca reacciones contraproducentes".