El dirigente Marcos González también asegura que dos meses es tiempo suficiente para medir en el auto los efectos de la conversión a GLP, la cual reitera, no tiene nada que ver con la parte mecánica del vehículo.
Además, dice que los conductores tienen miedos infundados. Muchos consideran que esto reduce la fuente de trabajo a los mecánicos, porque el auto requiere de menos cambios de aceite, bujía y demás.