En nuestro país, como en casi todo el mundo, existen diferentes organizaciones cuyo objetivo es velar por la conservación del medio ambiente. Es por ello que a cada momento escuchamos hablar de reforestación, desarrollo sostenible, agricultura ecológica y otras manifestaciones en torno al medio ambiente.
Dentro de estas prácticas se dio la de reforestar, pero basándose prácticamente en especies madereras. Muchas personas se dedicaron a esta labor con el propósito de vender la madera en un futuro y continuar con el proyecto sostenible.
Al respecto, me ha llamado la atención la iniciativa de reforestar con especies que sean de mayor beneficio, sobre todo para las personas de escasos recursos o que viven en situación de pobreza.
Recientemente, la Dirección de Gestión Ambiental del Fondo de Inversión Social (FIS) distribuyó alrededor de 10 mil plantones de palmito en una de las áreas que registra un alto índice de pobreza, como lo es el distrito de Cañazas, en la provincia de Veraguas.
Los expertos culinarios conocen el lugar que dentro de la alta gastronomía ocupa el palmito. De esta planta escuché hablar hace mucho tiempo, cuando supe que el hermano país de Costa Rica la cultivaba especialmente para exportar el codiciado palmito allende los mares. Pues, el palmito que se compra en frascos para preparar un sin numero de platos no es otra cosa que el cogollo de una palma de pifa.
Luego aprendí que el palmito no era otra cosa que la conocida palma de pixbae, piba o pifá, que ha sido clasificada bajo el nombre genérico de Bactris, y hasta el momento han sido registradas más de 200 especies. El pifá, como se le conoce en Chiriquí, en las zonas del Litoral Pacífico, la Amazonia, y el Urabá Antioqueño, es llamado Chontaduro, Pijuayo, Pejibaye, Pejinaye, y Pupunha.
El Ing. Luis Quijada, Director de Gestión Ambiental del FIS, me habló sobre los múltiples usos que se le pueden dar a la palma de pifá. Es una especie de la cual se pueden aprovechar todas sus partes. En otros lugares utilizan las hojas y el tallo para construir viviendas rurales y para la elaboración de manualidades que son buscadas por los turistas.
En Panamá se consume como si fuera una golosina, pero el pifá puede utilizarse para la elaboración de harinas para panaderías y aceites. La semilla se consume como nuez y en muchas partes es cultivado para la alimentación de animales de engorde.
Si en las áreas de mayor pobreza se planifica una reforestación, no sólo con palma de pifá, sino también con árbol del pan o fruta pan y otras especies que son de un gran valor alimenticio, se contribuye a palear el hambre y al mismo tiempo se aprenden nuevos procedimientos para enriquecer las diferentes variedades.
Los estudios que últimamente se han realizado sobre el pifá demuestran que este fruto posee un alto valor alimenticio, a tal punto que muchos lo comparan con el huevo, debido a su contenido de B-caroteno (provitamina A), minerales, aminoácidos esenciales, grasas, proteínas, entre otros.
Esperamos que las comunidades de Santa Rosa, San Juan, El Limón, La Lima, La Pintada, Las Huacas, Palo Verde, Agua Amarilla, El Poste, Quebrada Rica, El Bajo del Poste, Alto Ibala, Comuncito, Río Cañazas, Picador, Río Piedra, La Purísima, San Juan de Dios, y Cerro Viejo, en la provincia de Veraguas, le den el debido seguimiento al proyecto del palmito, y que la Dirección de Gestión Ambiental del FIS siga implementando proyectos como ese, que verdaderamente son de gestión ambiental con interés social.