¿Aceptan los chiricanos una candidata a legisladora que no haya nacido allí?
La actual titular del circuito 8- 6 de San Miguelito ha aceptado el desafío político de poner a prueba el célebre regionalismo de los chiricanos al presentarse como postulante a la reelección por Barú, de donde es oriundo su esposo.
Para medir por anticipado el grado de regionalismo de los chiricanos, El Panamá América efectuó un sondeo de opinión en el distrito de Barú, en cuanto a la figura de Young como aspirante a la postulación por el Partido Arnulfista y se encontraron reacciones encontradas.
El espíritu luchador y federalista del chiricano se hizo sentir, al igual que la opinión de aquéllos que piensan que hay que probar con nuevas figuras para ver si hay un real cambio, porque las condiciones económicas de la región continúan incrementándose en la peor crisis que han enfrentado dentro de la antigua tacita de oro.
Al consultar a la población en cuanto a su preferencia por la candidatura de Gloria Young en el circuito, a pesar que sea actual legisladora en otro circuito, las preferencias fueron más positivas que negativas, pero con una incógnita sin respuesta.
Un vendedor de "raspao", residente en Puerto Armuelles, comentó que la legisladora se ha limitado a regalar bolsas de comidas a algunas personas de su grupo, pero no ha visto con preocupación los problemas del distrito.
Contrario a esta opinión, un trabajador de las fincas bananeras residente en Finca Majagua, de 48 años, afirma que le parece ideal que Young aspire a una candidatura en el distrito porque, a pesar de no ser legisladora del área, ha obsequiado útiles escolares y becas a los estudiantes, le ha prestado la mano al necesitado, pero como en todo, por el juega vivo de muchos moradores de la comunidad se han aprovechado de las ayudas de la señora.
Aunado a estas afirmaciones, una señora de 37 años, residente en Puerto Armuelles, coincide con las declaraciones del anterior ciudadano, quien considera que Young es una mujer que no mira raza, ni credo religioso, y se ha interesado por la gente humilde de Barú y principalmente por su papel de defensora de la mujer.
Aseguró que el esposo de la legisladora es oriundo de las entrañas de la fincas bananeras y reside en Finca Lechoza.
Pero la posición del chiricano defensor de su terruño no se hizo esperar, cuando entrevistamos a un morador de 46 años, residente en la comunidad de La Esperanza, el cual afirmó que no ve con buenos ojos que una forastera trate de aprovechar los recursos de una región para avanzar en su carrera política.
Además, ya no cree en políticos porque Barú, con dos legisladores en la actualidad y parte de tres no ha podido despegar en su economía, "el desempleo es lo único que aumenta", dijo.
En tanto, dos moradoras de El Palmar en Puerto Armuelles, expresaron su total acuerdo con Young, porque consideran que no es malo darle una oportunidad a una persona de otro lugar, como se le dio en su momento al actual legislador Carlos Smith, quien siendo oriundo de otros poblados hizo una carrera política en Barú. Por lo tanto, el pueblo debe ser justo y darle la oportunidad a Young porque ha tratado de preocuparse por los problemas del distrito.
Sin embargo, una residente en la región fronteriza de Paso Canoa Abajo, agregó que en Barú hay personas capaces y profesionales para que aspiren ser legisladores y que pueden desempeñar un mejor papel, porque van a luchar por lo que es del pueblo y no van a responder intereses de otros lugares.
La ciudadana citó el actual problema que sucede en el distrito, donde los puestos de mayor relevancias en los proyectos que se están desarrollando en Barú están en manos de personas de cualquier parte, menos en las personas de este distrito.
Otro ciudadano de 29 años expresó que es necesario darle la oportunidad a la mujer porque en su momento podría desarrollar un mejor papel que los actuales legisladores.
No obstante, otro trabajador de las bananeras considera que hay que ver para creer, por lo tanto, no se pierde nada con que la señora intente correr como legisladora por el distrito.
Pero un joven de 19 años considera que la señora puede hacer un buen trabajo, "porque como construyó el Centro de Atención a la Mujer Maltratada en Barú y ha ayudado a las mujeres víctimas del maltrato intrafamiliar también puede desarrollar buenos proyectos, para tal razón hay que darle la oportunidad", expresó.
Sin embargo, todas las personas con las que se logró conversar al azar, coincidieron en una pregunta sin respuestas y es que temen en su momento que Young pueda darle la espalda al distrito una vez gane las elecciones y decida irse para otro circuito en su carrera política como lo ha hecho con San Miguelito.
Por otro lado, la opinión de ambos candidatos no se hizo espera, ya que Osman Gómez legislador del 4-2, expresó que no está de acuerdo con la candidatura de Gloria Young porque es una persona que reside en otro circuito donde fue electa.
"En estos momentos se desconoce quién va a representar al Partido (Arnulfista) en el distrito porque eso lo decide es el directorio provincial", dijo.
Aclaró que si el directorio Nacional decide que vaya Young como candidata a legisladora por Barú no se atrevería a formar parte de su nómina y preferiría no ser postulado.
Sostuvo que la candidatura de Gloria no es garantía ni para el partido ni para el pueblo baruense, ya que como abandonó a San Miguelito de igual forma puede hacerlo con este circuito. Además, agregó que esta parlamentaria ha registrado conflictos en este distrito con las bases del Partido Arnulfista y con algunas agrupaciones.
En tanto, Young expresó que está casada hace siete años con el suplente del legislador Gómez y quien reside en Puerto Armuelles, por lo tanto tiene todo el derecho de aspirar una candidatura en esta región.
Sin embargo, detalló que si el directorio nacional decide que vaya Gómez como candidato a legislador está dispuesta a apoyar de forma incondicional y de esta manera se puede aminorar el conflicto, porque de esta forma se puede lograr la unidad del partido.
Para Nicolás Pérez y su familia la pesadilla terminó 14 meses después cuando fue liberado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en las selvas colombianas de la sierra de San Lucas, gracias a la gestión del entonces defensor del Pueblo, Italo Antinori, quien personalmente viajó hasta el poblado de La Chata, al norte de Antioquia, para recibirlo del comandante del ELN, Pablo Beltrán.
En sus primeras declaraciones a su llegada al aeropuerto de Albrook, Pérez dijo que sentía una emoción muy grande por haber vuelto a su país después de 14 meses. "¡Dios mío! Esto no se lo deseo a nadie, es algo muy difícil", sentenció.
Además de agradecer al pueblo colombiano y al gobierno de ese país por haber cooperado para lograr su liberación, el panameño rogó a Dios porque estos hechos no se registren en Panamá, ya que en Colombia tienen la "cultura de la muerte", a tal punto que cuando ocurre un secuestro o un asesinato, para ellos es un caso más. "Los colombianos viven esta situación y tienen que seguir sobrellevándola".
Sin embargo, hoy ve con preocupación ciertos actos de violencia que se registran en "nuestro país", pues muchos de los hechos registrados en Colombia se están trasladando a Panamá, porque somos los más cercanos a ellos.
Tras su llegada a Panamá, la familia Pérez fue atendida por una psiquiatra, que los evaluó por aproximadamente un año. Después de ese periodo todos fueron dados de "alta".
Aunque tiene un trabajo similar al que realizaba cuando fue secuestrado, que lo obliga a realizar constantes viajes, Nicolás Pérez asegura que éstos no son a Colombia, ni tienen la misma frecuencia. "Ya no visitamos Colombia, eso sí, pues este país ya quedó en segundo término", manifestó.
Sin embargo, en febrero del 2001, casi un año después de su liberación, visitó una feria de calzados en Bogotá. Pese a la oposición de toda su familia y a su propio nerviosismo, el panameño recuerda que "cuando bajé del avión, lo hice tranquilo, pasé Migración, Aduanas, fui al hotel, visité a algunos clientes y amigos" y posteriormente se trasladó a Medellín.
Hoy considera que manejó la situación con bastante normalidad, incluso él mismo se sintió sorprendido, pues "su experiencia fue horrorosa". Pero esto no quiere decir que va a volver a la misma rutina o a querer tentar a su suerte, "porque no vale la pena".
Esta experiencia le demostró, de cierta manera, que tanto él como su familia ya superaron el trauma, pero reconoce que esto tarda mucho, porque son muchas las heridas que hay que cerrar.