Panamá adoptó ayer una actitud ambivalente en la Comisión Ballenera Internacional frente a la votación para la preservación de la ballena. Por una parte votó en contra de la cacería de 3 mil de estos cetáceos, pero a la vez adversó la creación de santuarios en el Pacífico Sur y Atlántico.
Para el director editorial de la Fundación Albatros Media, Alejandro Balaguer, la posición de Panamá en contra de las áreas protegidas marinas, es tan mala como la cacería misma.
"Esta posición ambigua de Panamá es vista con preocupación en la región, y definitivamente es un mensaje contradictorio que no deja bien parado al país ante los ojos de decenas de miles de turistas que podrían llegar en el futuro a Panamá, a observar la gran cantidad de ballenas", dijo Balaguer.
Mientras que el representante de Brasil en la comisión, José Truda, dijo que "es una lástima y una decepción que Panamá siga en contra de la conservación de las ballenas". "Para nosotros fue una decepción", sostuvo.