Esquivando hacer comentarios sobre su retorno al Partido Arnulfista y contra la actual administración, el banquero y ex candidato presidencial, Alberto Vallarino, aseguró que de llegar al Palacio de las Garzas hará un gobierno de concertación nacional, porque no gobernará con un "minúsculo grupo".
Añadió que se siente "muy cómodo" de poder hablar con arnulfistas, perredés, molirenas, independientes, académicos, sindicalistas, en fin, personas que quieren un mejor país.
"Ese proyecto incluyente, de escuchar a todo el mundo y sobre todo, si uno va a dar soluciones rápidas, tiene que llegar con un concepto de unidad, de gobierno nacional, no con un gobierno sectario y partidista", recalcó.
Detalló que se puede hablar de tecnología de punta, maquiladoras y de un TLC con Estados Unidos, que es muy deseable, pero uno tiene que vivir de las realidades concretas de Panamá.
Indicó que han identificado áreas como la agricultura para la exportación, el turismo y el sector canalero, como puntos importantes para el desarrollo.
Vallarino no quiso opinar sobre las críticas lanzadas sobre su regreso al arnulfismo y sus posibles contrincantes, el canciller José Miguel Alemán y el ministro Víctor Juliao, por lo que respondió: "Eso irá evolucionando en el tiempo y por eso yo no me quiero, ahora mismo, encerrar en una discusión de temas que son hasta de naturaleza interna de los partidos, cuando hay temas nacionales tan importantes y tan prioritarios".
Definitivamente la esperanza de este sector esta centrada en los frutos del turismo nacionales. Unas semanas después de los atentados las ventas descendieron considerablemente a casi un 70%.
Las agencias han tenido que reducir los gastos, con el cierre de algunas e incluso, han despedido personal. Pese a este panorama se estudian alternativas para incrementar sus ganancias.
Felipe Chapman, vicepresidente ejecutivo y gerente general de la BVP sostuvo que en el caso particular de la bolsa los efectos fueron diferentes. En septiembre del 2001 la BVP no experimentó la volatilidad que sufrieron otros mercados a raíz del cierre de la Bolsa de Nueva York, mas bien los usuarios tuvieron libre accesibilidad, disponibilidad de comprar valores y se realizaron transacciones por arriba de los 150 millones de dólares.
Primero, los volúmenes de negociaciones de la BVP y el movimiento de precios no se afectaron por no tener una correlación fuerte como el caso del mercado norteamericano.
Sin embargo, en el caso de las bolsas latinoamericanas si hubo un incremento en la percepción de riesgo ha ido aumentando según indica la evolución del índice EMBI+LATIN de enero del 2001 al julio del 2002.
Segundo, no se puede afirmar que este desenvolvimiento se relaciona con los eventos del 11 de septiembre.
Chapman explicó que a partir de enero de 2001 se venía dando una tendencia a la baja en el volumen de lo negociado. A septiembre de ese año, la BVP experimentó una recuperación positiva y luego se retomó la tendencia negativa en enero del 2002 en términos de un deterioro de la percepción de Latinoamérica como un todo.
“De manera que esto no se puede explicar exclusivamente por los eventos del 11 de septiembre sino por otros factores que tiene una incidencia directa” dijo.
Entre estos eventos se mencionan: los hechos ocurridos en Argentina, la incertidumbre política de Venezuela, de Colombia, son una serie de eventos que han condicionado a Latinoamérica.
A julio de 2002 la BVP negoció por arriba de los 100 millones de dólares sin embargo, a julio del 2001, el volumen negociado estuvo por debajo de los 50 millones.
Para países como Panamá, a aparte del impacto psicológico, el deterioro de la economía mundial por este evento tiene un efecto en la economía panameña en la medida que hay una contracción del comercio se ve reflejado en el Canal de Panamá, en la Zona Libre, Industrias o sea, que hay un efecto en cadena.