Nación

Gobierno ni querido ni respetado


Mediocres, incapaces, con cierta tendencia a la arrogancia, despreocupados y descomedidos, faltos de humor y mezquinos; así son, con pocas excepciones, los hombres del gobierno de "Unión por Panamá", en opinión de muchos nacionales y extranjeros. Si bien no se les quiere, según lo manifiesta el pueblo panameño en las calles y a través de los medios de comunicación social, tampoco se le respeta en el extranjero. ¡Las razones sobran! Lo que sigue existiendo es la frustración y el desengaño generalizado por la incapacidad de ese gobierno, engañosamente llamado "Gobierno de los pobres".
No sería en verdad exagerado afirmar que la enfermedad que padece Panamá desde hace años es la discordia, la terrible secesión de los corazones, la codicia, el odio omnímodo, el rencor. Esa pasión destructora que, con un vocablo bien expresivo, llamamos también encono (una clase social odia a otra, un grupo sindical a otro, un partido político a otro, etc.). El fluido corrosivo y disgregador aprovecha todos los intersticios del corazón popular para alojarse y operar su efecto de aniquilación. Y en vez de secar la fuente de la odiosidad difusa, los actuales gobernantes se dedicaron a fabricar más rencor, a fomentar la codicia; se empeñan tercamente en aumentar día a día el descontento popular.
Faltan tan sólo tres meses y medio para que se cumpla el primer año de gestión del actual gobierno, tiempo más que suficiente para demostrar al pueblo panameño que ningún grupo político de los que forman la mal llamada alianza "Unión por Panamá", tenía prestigio de calidad ni de cantidad bastante para henchir las dimensiones del Ejecutivo y el Legislativo. Muy pronto quedó al descubierto la deficiencia e incapacidad para emprender una política activa de organización nacional en grande o en pequeño. ¡Y es que el actual gobierno, desde el principio, demostró que carecía de la más mínima autoridad requerida para resistir siquiera las dificultades emergentes!
La evidencia de estos resultados lo informan las encuestas públicas nacionales que se vienen realizando periódicamente, para observar el cambio político, económico y social producido por el gobierno de "Unión por Panamá", que preside la señora Moscoso. En todas las encuestas realizadas, la imagen y popularidad del actual gobierno ha registrado bajas considerables, nunca antes vistas. En la más reciente, realizada a fines de mes de abril, la incapacidad, el descrédito, la corrupción y el nepotismo generalizados del gobierno, llegó a los niveles más altos que pueda imaginarse.
Respecto a las estimaciones para la evolución económica y social futura, los panameños son más pesimistas que hace aproximadamente dos años. El gobierno "Unión por Panamá", particularmente se ha distinguido, porque elevó a escuela la hipocresía, el odio, la división y el revanchismo; el nepotismo y la corrupción arreció y se extendió. En medio de esta regresión, el pueblo panameño está consciente de lo que urge es batallar cívicamente no sólo contra las prácticas nocivas del régimen actual, sino en pos de nuevos procedimientos, normas civilizadas, justicia social y respeto a los derechos humanos. Tenemos que sacar al país, más que de la hipocresía, el egoísmo y la incapacidad que caracteriza a este gobierno, de los hábitos y vicios de la corrupción, el servilismo y el culto a la mediocridad personificada. Comprendemos que es tarea fundamental en nuestra patria el rescate de la dignidad plena del hombre y la mujer panameños, y de la soberanía nacional.
Por otra parte, la reciente ola de violencia contra la seguridad, la honra y bienes de los asociados, crímenes, acusaciones y denuncias en contra de altos funcionarios del actual gobierno, por extralimitación de funciones, corrupción, nepotismo y abuso de toda índole, no sólo volverá a despertar antiguos resquemores, sino también temores ocultos. A todo esto, la división de la familia panameña se profundiza cada vez más. Además de las vivencias traumáticas durante la invasión de 1989 y otros conflictos militares y políticos más antiguos, aquí el temor, la desconfianza y el rechazo del país nacional (el pueblo) frente al predominio transitorio del país político (el de los partidos gobiernistas, desempeña un importante papel. El animado deseo de enriquecimiento fácil, de nepotismo, de tráfico de influencias, de corrupción, de demagogia y de engaño, no eliminan los prejuicios, sinio que más bien tienden a profundizar la desconfianza que los panameños tienen de la clase política
Las diferencias en el modo de enjuiciar la política y la vida pública panameña por los diferentes sectores sociales y comunidades del país, se hace patente en las encuestas nacionales de opinión pública. Mientras que los políticos gobiernistas lo ven con optimismo, la gran mayoría de los panameños y los partidos de oposición (y en formación) muestran gran escepticismo, rechazo y condena a la política del gobierno de "Unión por Panamá".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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