La posibilidad de contar, a partir de enero de 2010, con 19 salarios mínimos en el país, quedó plasmada luego que el vicepresidente de la República, Juan Carlos Varela, presentara una propuesta que no fue del total agrado de los sectores involucrados.
Varela pidió a obreros y a empresarios ser “creativos” para que en Panamá se paguen salarios a los trabajadores, de acuerdo con la tarea que cada uno realiza.
Con esta propuesta, el Gobierno les está diciendo a quienes tienen recursos que deben pagar lo suficiente a sus empleados y citó un caso en el área de servicios.
Consideró que en un edificio donde los propietarios de los lujosos apartamentos pagan hasta B/ 800 por mes en la cuenta de luz, bien pueden pagarle un salario de hasta B/ 500 al conserje.
Este tipo de mecanismo, en el cual se considera el poder económico del patrono, sería aplicable para el resto de las 19 ocupaciones propuestas por el Ejecutivo.
Malestar.
Esta propuesta no fue del total agrado de los sectores representados en la Comisión Nacional de Salario Mínimo, y aunque no exteriorizaron el rechazo inmediato, se comprometieron a analizarla en los próximos días.
Alfredo Graell, coordinador del Consejo Nacional de los Trabajadores Organizados (CoNATO), dijo que los obreros mantienen su solicitud de exigir B/ 650 por mes.
Graell pidió que cese la persecución contra los obreros independientes y que se condene a las empresas que crean sindicatos amarillos.
Varela, en su intervención, utilizó el término “justicia social” en la fijación del salario mínimo, razón por la cual el dirigente obrero le tomó la palabra y pidió que se adopten otras medidas paralelas como la extensión del salario mínimo a los trabajadores del sector público y un aumento general de salario.
Agregó que CoNATO está dispuesto al diálogo, pero que no se dejará arrinconar, y que así como los empresarios tienen derecho a gozar de sus millones, los obreros tienen el derecho a tener una mejor calidad de vida.
En tanto, el empresario Roberto Lombana consideró que para la fijación del salario mínimo, es importante tomar en cuenta la productividad, y alertó que ante la crisis global que provoca el descenso de las inversiones extranjeras y el encarecimiento de las importaciones, no es el momento razonable para decretar un aumento de salario mínimo en el país.
Lombana también expuso la disposición del gremio empresarial al diálogo, pero advirtió que las últimas encuestas revelan que hubo una pérdida de las fuentes de empleo en el país.
Recordó que en muchos casos, las empresas acuerdan aumentos con sus trabajadores mediante negociaciones de Convenciones Colectivas.