Según Smith, por lo menos cinco ambulancias equipadas con carpas para la instalación de unidades médicas, personal médico y medicamentos fue escoltado por la Policía Nacional y devuelto a territorio de Costa Rica, pues las autoridades nacionales se consideraron que son "autosuficientes" para atender la población afectada.
Denunció además que la ayuda que otorga el Gobierno a los damnificados del terremoto, se brinda sobre la base de criterio político y no por la necesidad que tiene el pueblo.
Smith se preguntó si acaso se quiere ayudar a la población afectada o si es que hay intención de hacer política con los recursos del Estado que han sido destinados para atender esta eventualidad.
Mencionó que el Organo Ejecutivo ha designado a dos personas como sus representantes y son los únicos que pueden distribuir la ayuda que se envía al área afectada por el terremoto. Por otra parte, el ministro de Vivienda, Miguel Cárdenas, aclaró ayer que las construcciones de las residencias que colapsaron durante el sismo ocurrido en Puerto Armuelles, estuvieron "bajo la supervisión directa del Departamento de Ingeniería del Municipio de Barú y fuera del alcance del Ministerio de Vivienda (MIVI)".
Cárdenas informó que "las casas que colapsaron en el sismo no cumplían con las especificaciones contenidas en el Reglamento Estructural para la República de Panamá (REP-94), sobre medidas de seguridad y edificación".
Estas medidas incluyen detalles de elaboración como las vigas de amarres, fundaciones y materiales de construcción. Cabe destacar que las viviendas que colapsaron fueron construidas por autogestión de los propios residentes de la comunidad.
Aclaró que las viviendas construidas mediante programas como el PARVIS, Asistencia Habitacional y Vivienda Subsidiada, no resultaron afectadas por el sismo principal o sus réplicas, debido a que estas construcciones que gestionó el MIVI cumplen con el REP-94.
Por su parte, hoy el MIVI entregará los planos de construcción y especificaciones para iniciar la reconstrucción de las casas afectadas por el sismo.
Para este operativo se ha convocado a un equipo de albañiles y maestros de obras de diversas instituciones públicas de las provincia de Chiriquí, Bocas del Toro y Veraguas, quienes laborarán en jornadas ininterrumpidas, para reconstruir las 600 viviendas que resultaron con daños completos y parciales. En tanto, evaluaciones técnicas realizadas al edificio del Ministerio Público en la Ciudad Judicial, determinaron que las estructuras están en perfectas condiciones y que los daños que ocasionó el sismo fueron superficiales.
Jorge Montenegro, presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), capítulo de Chiriquí, indicó que en la inspección de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos y de este gremio, se confirmó que los daños estructurales son mínimos.
Asegura que el local aún guarda su integridad, descartando que exista algún tipo de fisura o desplazamiento de las vigas, losas, columnas, bases u otras que son importante para su sostenimiento.
Apuntó que el edificio no presenta ningún peligro inminente de colapsar, y su uso no involucra riesgo para el personal. No obstante, recomendó que las reparaciones se hagan antes de ser utilizado, para evitar desprendimientos que ocasionen daños a las personas.
La licuefacción, según el director regional del Sistema Nacional de Protección Civil, José Donderis, se registra cuando el nivel friático de la tierra está alto y en una sacudida de la corteza terrestre, presenta un efecto semejante a una licuación de tierra con bajo nivel de agua. Es decir, el agua brota de la tierra y se da en condiciones normales por el suelo existente en la región.
Además, agregó que los especialistas del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá a la región agrícola, caracterizada por los sembradíos de plátano, consideraron que la situación es normal, tomando como punto de referencia el suelo y su nivel friático.
Los residentes del área están preocupados por el fenómeno, que dejó muchos orificios y rajaduras en la tierra.
Manuel Pinto explicó que después del terremoto, salió a la calle y vio que de la tierra emergía agua con arena negra y azul, alcanzando alturas hasta de tres pies o un metro y generó una considerable cantidad de agua que llenó una de las cunetas.
La preocupación en el distrito de Barú no termina, tras conocerse que hasta ayer se han registrado 440 replicas.
Según Donderis, se espera que las residencias afectadas superen las mil 200, porque se han encontrado más de 35 comunidades afectadas y en algunas no han se reportado los daños sufridos.
Por otro lado, se han entregado unas 650 bolsas de víveres a los afectados. No obstante, a la familia Flores, donde pereció una menor, aún no ha recibido ni siquiera una sola bolsa de comida. Angelina, la madre de la menor, dijo que después que los reubicaron, no se han vuelto a acordar de ella, pues las ayudas de comida no han llegado.