Nación

Gobierno recupera control en la Asamblea


El oficialismo recuperó el control de la junta directiva de la Asamblea Legislativa al llevar a Carlos Alvarado, legislador disidente del Partido Revolucionario Democrático (PRD), a la presidencia de este órgano del Estado.
Por primera vez en la historia reciente, dos candidatos del mismo partido político se disputaron la presidencia de la Asamblea. Alvarado recibió 40 votos, suficientes para derrotar a su copartidario Roberto Abrego, quien sólo logró el apoyo de los 31 aliados del Acuerdo Mejoramiento y Transformación de la Asamblea (META).
Acompañarán a Alvarado en las vicepresidencias, el arnulfista Alcibiades Vásquez, quien que se enfrentó a Teresita de Arias, del Partido Popular; y Alberto Magno Castillero, de Solidaridad, quien superó al perredista Edy Londoño.
Antes de la elección el legislador Felipe Cano, miembro del PRD, afirmó que el Ejecutivo ha estado “chantajeando y comprando conciencia por cualquier esquina”. Advirtió al oficialismo que después no se queje de la subordinación del pueblo, la ingobernabilidad, el saqueo y posibles caídas de los arnulfistas”.
Según conoció El Panamá América, Alvarado sería acompañado en su gestión por un equipo de asesores integrado entre otros por Raúl Montenegro, Mitchel Doens y Tomás Altamirano “Fito” Duque, todos del PRD, allegados al ex presidente Ernesto Pérez Balladares y críticos del líder perredista Martín Torrijos.
Se ha mencionado además como director administrativo a Jorge Isaac Chandeck; también colaborarían Baltazar Aizpurúa, Humberto Toala y Renán Salcedo.
Ayer en la Asamblea Legislativa se dijeron frases como las siguientes:
Marco Ameglio: “El compromiso es con la democracia, no con la diatriba y el veneno”. Pedro Miguel González: “Esto se convierte en un mercado Persa donde se venden y compran conciencias”. Carlos Afú: “Yo no he matado a nadie ni tengo un proceso por homicidio pendiente en Estados Unidos”. “No puedo votar por el veneno”. Carlos Smith: “Hay que ser un sinvergüenza para ser premiado por los arnulfistas”. “No sólo se matan las personas, también se mata la confianza y eso es peor porque lo juzga el pueblo”.
César Pardo: “He recibido tantos golpes hoy, así que otro más no hace nada”.
Héctor Alemán: “Los legisladores tienen que aprender a jugar en equipo y no a traicionar a la mitad de un partido”.
Parte del público: “Cuidado Pedro Miguel, viene Zack Hernández”. José Dimas Cedeño: “El espectáculo de enfrentamientos que ofrece la clase política genera un ambiente de angustia, zozobra y frustración”.
Héctor Alemán: “Hay que ser tramposo para ser premiado en este país.
“Con qué moral le pedimos a los muchachos del Artes y Oficios que sean decentes”. Pedro Miguel González: “Había pensado no hablarle más, señor presidente, pero tengo que hacerlo por su investidura”.
A pesar de la experiencia que viven actualmente los legisladores Carlos Afú, Carlos Alvarado y Tomás Altamirano “Fito” Duque, sometidos a un proceso disciplinario y de revocatoria de mandato, por desafiar la “línea” del PRD, hubo cuatro nuevos legisladores que se atrevieron a incurrir en la misma “falta”.
Aunque no hubo mayor sorpresa, Arcelio Batista (Bocas del Toro), Manuel De La Hoz (capitalino), Abelardo Antonío (Colón) y Luis Cedeño (capitalino), suplente de Olivia de Pomares, apoyaron a su copartidario Carlos Alvarado, postulado por el oficialismo.
También los legisladores Batista y De La Hoz coincidieron en abstenerse de darle al voto a Teresita de Arias, pues salieron del recinto antes del llamado. Luego regresaron.
Tampoco estuvo presente en ese momento el perredista Jerry Wilson, quien se retiró del hemiciclo tan pronto culminó la votación para la presidencia.
Felipe Cano, al momento de la postulación del PRD, dejó claro que “el partido de Omar” hizo una sola propuesta que fue la de Roberto Abrego, un legislador que no está sometido a un proceso disciplinario en su partido ni a un proceso judicial, lo que deja abierta la posibilidad de que a mitad del período se deje la presidencia en acefalía.
Mencionó que los demás tendrán que hacer frente no sólo a cualquier proceso interno, sino además que se preparen para las próximas elecciones primarias en las cuales tendrán que explicar a las bases del partido el por qué de su “acto traición”.
Balbina Herrera, legisladora y subsecretaria general del PRD, rompió con el protocolo y se presentó al hemiciclo vestida de negro, según ella para “hacer sentir su descontento con la forma en que el Ejecutivo estaba atacando a la Asamblea”.
Según la legisladora, no fue mayor sorpresa para ella la actitud asumida por algunos de sus copartidarios, ya que desde el 9 de enero el Ejecutivo está “comprando conciencias de los legisladores”.
Con respecto a los legisladores, manifestó que no es ella sino la dirigencia en conjunto del PRD la que tiene que tomar una determinación para decidir si se les somete o no a un proceso disciplinario.
Paralelamente los procesos de expulsión y revocatoria de mandato iniciados contra Afú y Alvarado a lo interno del PRD seguirán su curso como hasta ahora.
Mientras se desarrollaban las elecciones, desde las graderías algunos funcionarios y seguidores de los partidos oficialistas no perdían la oportunidad para “abuchear las intervenciones de los opositores” o gritar uno que otro insulto al momento que éstos hacían uso de la palabra.
Entre los legisladores del oficialismo no faltó quien dejara expreso su descontento por la nómina presentada. La legisladora Gloria Young, del Partido Arnulfista, quien según se informó extraoficialmente, aspiraba a una de las vicepresidencias criticó la propuesta.
Indicó que la nómina presentada no incluía legisladoras, lo cual es violatorio a la norma legal que establece que la mujer tiene derecho al 30% de los puestos que son sometidos a elección popular.
A pesar del descontento expresado, la legisladora Young emitió el voto en apoyo a todos los legisladores propuestos para integrar la junta directiva. Explicó que lo hacía por disciplina partidaria.
El legislador opositor, Héctor Alemán, advirtió que espera que no los inviten más a participar en los Diálogos, pues se sienten “burlados” por el Gobierno.
“Cuando alguien se burla de otra persona que ha puesto lo mejor de su capacidad para llegar a un acuerdo no hay otra forma que responder”, dijo Alemán en un acalorado discurso, frente al pleno legislativo.
Sin embargo, al ser entrevistado dijo que eso le “había salido del alma” y que no podía hablar a nombre de todo el PRD y determinar en el momento las acciones a tomar por el partido sobre la participación en los diálogos.
Pero el legislador arnulfista y primer vicepresidente de la Asamblea, Alcibiades Vásquez, afirmó que sería una muestra de “infantilismo político” del PRD retirarse de los diálogos, si ellos pretenden aspirar a dirigir los destinos de esta nación, no pueden “sustraerse” de la realidad nacional.
Carlos Alvarado presidente entrante de la Asamblea, afirmó que los diálogos que actualmente se realizan en diferentes escenarios deben ser trasladados al Parlamento, que es el escenario natural del debate sobre los fines, funciones y responsabilidades del Estado.
Indicó que no es lógico pensar que los consensos logrados fuera de la Cámara deben ser adoptados por ésta sin debate y sin modificaciones.
Carlos Alvarado inició su discurso de toma de posesión pidiendo a Dios que los iluminara. Por coincidencia a tal solicitud, de inmediato en el edificio hubo una fluctuación de energía que provocó que por fracciones de segundos el hemiciclo legislativo quedara sin iluminación.
En su primera intervención ante sus colegas, el legislador Alvarado no invirtió tiempo alguno en atacar o responder a sus copartidarios. Se limitó a responder que se respetaría las credenciales de todos y sin distingo de símbolo político, incluirá hasta aquéllos que no le dieron el voto.
Justificó su actuación como una respuesta al sentir de la nación y sometida únicamente a los dictámenes del pueblo y de su conciencia, al tiempo destacó que triunfó la “tolerancia política”, pues “adversarios de ayer se identificaron para sellar un compromiso de fortalecimiento institucional y de facilitar la armónica relación entre los órganos del Estado”.
Resaltó la necesidad de la existencia de la Asamblea Legislativa como órgano fundamental en el sistema democrático, ya que es el más representativo de los diversos sectores de la sociedad.
Al referirse a la presidenta de la República, Mireya Moscoso, le expresó: “Cuente con el carácter de facilitador y colaborador”, en el marco de la diversidad de funciones de los órganos que ambos representan.
El mismo compromiso hizo al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Adán Arnulfo Arjona, “cuente señor presidente con esta colaboración”, pues estos órganos no fueron diseñados para enfrentarse, sino para impulsar el imperio de la libertad y el bienestar mediante el diálogo.
La Ley de Transparencia se constituye en el principal logro alcanzado durante el pasado período legislativo que se inició el 1 de septiembre del año 2001, según el expresidente de la Asamblea Legislativa, Rubén Arosemena.
En su discurso de final de periodo, mencionó que a lo interno de la institución, el uso racional de los recursos asignados permitió el ahorro de B/.5.1 millones en un año, lo cual se logró sin sacrificar eficiencia.
Destacó que este fue la primera institución del Estado que puso en marcha lo establecido en esta ley, al adoptar normas de transparencias financieras, al divulgar su planilla y el manejo de sus finanzas, licitaciones, contrataciones y actos públicos a través de su página electrónica.
Arosemena mencionó que por primera vez en la historia de este órgano del Estado, al recibir el despacho, el presidente entrante recibirá un inventario de la totalidad de los bienes en la institución.
En el período concluido el pasado 31 de agosto se presentaron 176 proyectos de ley de los cuales 85 fueron aprobados en tercer debate y 63 se convirtieron en leyes sancionadas por el Ejecutivo.
Destacó entre otros los proyectos de la reactivación económica, los “call center”, la ley de la Asociación Panameña de Créditos, la reorganización del IDAAN, los “días puente”, las adolescentes embarazadas, la válvula de gas licuado.
Desde el 1 de septiembre de 1999, cuando se instaló la actual Asamblea Legislativa, los cambios en su dirección o grupo que mantiene el control en su junta directiva, han dado lugar a diversos pactos o acuerdos.
Fue concertado en la casa del político liberal Richard Pfifer, ubicada en el distrito de La Pintada, provincia de Coclé, entre el Partido Arnulfista, MOLIRENA, Partido Demócrata Cristiano (ahora Partido Popular), Cambio Democrático, el Partido Liberal Nacional y otros legisladores independientes, cuyos partidos desaparecieron en la última elección.
El Pacto de La Pintada llevó a la presidencia de la Asamblea Legislativa a Enrique Garrido, del PDC, mientras que Haydée Milanés de Lay, de Solidaridad, y Olmedo Carreño, fueron los vicepresidentes.
El acuerdo Mejoramiento y Transformación de la Asamblea unió en un solo grupo a dos colectivos que en la década del ochenta mantuvieron agrios enfrentamientos, el Partido Revolucionario Democrático (PRD) y el PDC o Partido Popular, al cual se sumó Laurentino Cortizo, legislador de Solidaridad.
El pacto, que estaba programado para durar cuatro años, duró sólo dos. El primero llevó a Laurentino Cortizo a la presidencia de la Asamblea Legislativa, acompañado por Teresita de Arias y Mateo Castillero, del PRD.
El segundo año (2001) ocupó la presidencia de la Asamblea el líder del PP, Rubén Arosemena, acompañado por los perredistas José Ismael Herrera y Susana Richa de Torrijos, como vicepresidentes.
Pero ese pacto se rompió oficialmente ayer cuando se pusieron en ejecución los resultados de una tercera concertación que hizo que el oficialismo recuperara la mayoría.
Fue negociado en el distrito de Boquete, provincia de Chiriquí, donde tienen residencia la presidenta de la República, Mireya Moscoso, y el legislador Carlos Alvarado.
El Pacto de Boquete dio sus primeros frutos ayer cuando llevó a la presidencia de la Asamblea a Carlos Alvarado, del opositor PRD, y quien será acompañado en las vicepresidencias por el arnulfista Alcibiades Vásquez y Alberto Magno Castillero, de Solidaridad.
Los partidos pequeños, con dos, tres o cuatro legisladores, han sido los más beneficiados con los pactos y acuerdos, ya que han logrado ocupar los cargos de mayor jerarquía en las juntas directivas de la Asamblea Legislativa en los últimos años.
El PRD, a pesar de contar con 34 legisladores, y los arnulfistas, que suman 18, no han logrado llevar a ninguno de sus miembros a la presidencia de la Asamblea Legislativa.
El PDC o PP, que tiene cinco legisladores (tres de ellos saltamontes), ha tenido dos presidencias (Enrique Garrido y Rubén Arosemena) y una vicepresidencia (Teresita de Arias).
En tanto Solidaridad, con cuatro legisladores, llevó a uno a la presidencia (Laurentino Cortizo) y ha tenido dos vicepresidencias (Alberto Magno Castillero y Haydée Milanés de Lay).


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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