Miles de migrantes cubanos y africanos se encuentran varados en Panamá, lo que se ha convertido en un problema para las autoridades locales, que carecen de una estrategia definida para facilitar su camino hacia Estados Unidos.
Se calcula que solo cubanos hay unos 3,000 apiñados en improvisados albergues o en estadías temporales en hoteles de David.
Al respecto, el presidente Juan Carlos Varela manifestó: “Cuando se sobrepasó la capacidad de 2,000 a 2,500 y 3,000 -como hay en estos momentos- yo reconozco que las condiciones se desmejoraron”.
Sin estrategia
El mandatario expresó que el Gobierno panameño no continuará facilitando el recorrido ilegal de migrantes, pero no anunció el cierre de la entrada por Darién.
También mencionó que “la canciller está haciendo todas las gestiones diplomáticas para buscarle traslado a estos 3 mil migrantes cubanos más cerca del destino que ellos buscan”, aunque sin detallar acciones puntuales.
“Y en su momento, de eso conseguirse, después de eso tendremos que tomar medidas para evitar este flujo migratorio por el país”, dijo someramente Varela.
Crisis
Países como Costa Rica y Nicaragua ya cerraron sus fronteras al paso de migrantes hacia EE.UU., pero en vista de la facilidad que sigue brindando Panamá, el número de viajeros ilegales sigue en aumento, por lo que se debió habilitar en Gualaca un nuevo albergue, que se suma a los de Puerto Obaldía y Paso Canoas.
En marzo pasado, Panamá facilitó el traslado (vía aérea hasta México) de unos 1,300 migrantes, lo que aviva la esperanza de los 3,000 apostados en las fronteras de nuestro país.