El Gobierno garantizará el derecho a protestar de todos los ciudadanos, pero esto no puede significar alterar el orden público y afectar el derecho que tienen todos los panameños, señaló el ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona.
Las autoridades encargadas protegerán a todos los que realicen marchas y protestas, siempre y cuando las mismas se hagan dentro del marco del respeto y sin afectar a terceras personas. Todo acto que se realice pacíficamente le daremos la protección necesaria de parte de los organismos de seguridad nacional, que escoltarán y vigilarán sus alrededores, indicó.
El Gobierno solicita el mayor de los respetos a los dirigentes y organizadores de las marchas y protestas, a fin de que sean pacíficas y se eviten disturbios como los ocurridos la semana pasada y que llevaron al cierre temporal de la Universidad de Panamá.
Escalona considera que, al igual que los 2.8 millones de panameños, no se justificaba la marcha ni la protesta realizada ayer en momentos en que se realizaba la final de Miss Universo, porque más 600 millones de personas verían lo que es Panamá. Este evento no es un trabajo para este Gobierno sino para todos los que siguen y los panameños que queremos un mejor futuro para el país, señaló.
Indicó que el Ministerio de Gobierno y Justicia viene adoptando medidas desde hace varias semanas junto con todos los organismos de seguridad del país para evitar situaciones de confrontación que afecten la estabilidad de la nación.
Dijo que para ello el pasado viernes se solicitó a la Universidad de Panamá que adoptara las medidas necesarias para evitar que este centro se convierta en bastión de protestas durante estos días e igualmente el Ministerio de Educación ordenó ayer el cierre de las escuelas en la provincia de Panamá y cada uno de los organismos de seguridad está adoptando las medidas necesarias para garantizar la seguridad del país.
En este aspecto, manifestó que no se puede negar la tasa de criminalidad de la adolescencia, pero que hay que tener presente que Panamá es una gran ciudad y no un pueblo de pescadores. Las estadísticas muestran que la criminalidad viene descendiendo y que el trabajo de la policía y todos los estamentos de seguridad se viene notando.
Afirma que somos una ciudad del siglo XXI y como tal tenemos problemas como las grandes urbes y más por ser una zona de tránsito, pero en esa misma medida los organismos están llevando su política criminal para bajar los índices delictivos.