La separación del rector del Instituto Nacional, Juan Daniel, ha provocado una serie de reacciones tanto de gremios de docentes como de organizaciones de la sociedad civil.
Modaldo Tuñón, presidente del Consejo de Asistencia Privada para la Asistencia Educacional (CoSPAE), señaló que el Instituto Nacional tiene que recuperar la imagen perdida y concentrarse en el tema de calidad, que es lo más importante.
Luis López, de la Coordinadora de Unidad Magisterial, expresó que no están de acuerdo con que el ministro de Educación, Miguel Angel Cañizales, tomara una decisión tan radical. Pero considera que el rector falló al desconocer la orden de sus superiores y cayó en franca rebeldía al retar a la autoridad.
Andrés Rodríguez calificó la medida como un capricho del ministro, debido a que ha pretendido acallar a los estudiantes, profesores y padres de familia de la comunidad institutora, a través de acciones de fuerza.
Indicó que por esa razón le pasó una factura en el 2005 al estudiante Isaac Mackean y no dejó que se graduara. Así mismo intentó pasarle factura a los dirigentes de la Asociación de Profesores y ahora le está pasando factura al rector.
Luzmila Sánchez, del Frente Reformista de Educadores Panameños (FREP), señaló que la situación de Daniel es bastante delicada y difícil. Dijo que no se atrevería a decir que el rector separado haya cometido un error.
Rosa Fernández, coordinadora del Magisterio Panameño Unido, dijo que hay errores tanto del rector separado como del MEDUCA, ya que cada uno tomó arbitrariamente decisiones.
Señaló que para separar a un docente se tiene que llevar a cabo una serie de procesos legales, que no se han cumplido.
Por su parte, Daniel presentó una denuncia ante la Defensoría del Pueblo, por considerar que la medida disciplinaria interpuesta por el Ministerio de Educación (MEDUCA) de separarlo del cargo sin derecho a salario, fue injusta y arbitraria.