Los encargos en las cárceles salen caros. No son artículos comunes, sino droga, teléfonos celulares, sierras pequeñas para cortar los barrotes y hasta se compran fugas.
Un equipo periodístico de Panamá América se sometió a la revisión por la que deben pasar los visitantes, y comprobó que por esta vía no llegan los artículos prohibidos que generan un próspero mercado negro en las penitenciarías.
El ministro de Gobierno, Héctor Alemán, admite que custodios y policías han estado involucrados en los hechos ilícitos, por lo que hay investigaciones en proceso.
Olga Gólcher, viceministra de Gobierno y encargada del Sistema Penitenciario, no accedió a la petición de entrevista de Panamá América.
Después de una semana, tampoco respondió un cuestionario que se envió a su despacho. Uno de los detenidos que habló con este diario, asegura que había pagado por la introducción de un celular a su celda, pero al parecer hay un negocio con los decomisos; después de una requisa, el móvil se lo vendieron a otro reo.
Otro se quejó de que le cobran un "flete" por dejarlo salir a hacer alguna llamada en el teléfono público. Cada beneficio parece tener un precio, y los reos están dispuestos a pagarlo.
El único que ha expresado que ante la salida de Kelly renunciaría es José Murillo, quien se encargó de la novena cuando el exgrandes ligas partió a Estados Unidos para trabajar junto a su franquicia, los Gigantes de San Francisco.