El Obispo de la Diócesis del Darién, Rómulo Emiliani, advirtió ayer que el gran reto de la administración de Mireya Moscoso es hacer respetar a los inmigrantes colombianos la soberanía panameña y devolver la tranquilidad a la población de la fronteriza provincia, al igual que la de Kuna Yala.
De acuerdo con Emiliani, la población del área es víctima de la violencia que se vive entre guerrilleros, paramilitares y miembros del ejército, y prueba de ello es el asesinato del comerciante José Inés.
"La guerra que se vive en esta región está afectando a los panameños y esto no se puede seguir permitiendo", advirtió Emiliani.
Indicó que es urgente que las autoridades doten de equipos adecuados a la Policía Nacional acantonada en el lugar e inclusive redoblen los efectivos, porque las incursiones de grupos armados se siguen dando.
"Seguiré denunciando cualquier hecho de violencia en la región porque no podemos permitir que se irrespete el territorio panameño", recalcó Monseñor.
Sostuvo que a pesar de las amenazas que ha recibido contra su persona, no siente temor porque su vida está en manos de Dios.
"La situación en Darién sigue siendo delicada. A pesar de que se ha enviado efectivos policiales, se requiere poner mayor atención y hacer respetar nuestra soberanía", añadió el Obispo.
El presidente de la Asamblea Legislativa, Enrique Garrido, denunció que el comerciante panameño José Inés fue asesinado a machetazos por paramilitares colombianos, presuntamente porque vendía alimentos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC).
Inés, de 60 años, fue secuestrado el pasado jueves por un grupo de paramilitares que irrumpió en Puerto Obaldía y que los moradores del poblado identificaron como miembros de los grupos paramilitares colombianos.
El comerciante fue encontrado en un poblado colombiano llamado Acandí, "totalmente descuartizado".
Por otra parte, Monseñor Emiliani dijo que las autoridades panameñas y colombianas deben ejercer presión para que este grupo de insurgentes liberen a un comerciante panameño secuestrado desde el pasado mes de febrero.
"Lo ideal sería que Colombia y Panamá presionen para que este grupo de paramilitares le devuelvan su libertad, porque esto constituyente un atentado contra la vida", afirmó Emiliani.