Mientras se celebraban las honras fúnebres de Jhonny Pozo, asesinado en vía España por sicarios de la banda "El Pentágono", y las de Darío Guerrero, máximo líder de ese grupo, la Policía encontró una cuarta arma de fuego vinculada al crimen del pasado jueves.
El revólver .357 se halló en el taxi que transportó a los dos supuestos sicarios que perpetraron el asesinato de Pozo.
Mientras, en Milla 8, más de un centenar de personas despedía a Pozo, en la capilla del Parque del Recuerdo.
La calma que reinaba en el lugar fue interrumpida con la llegada del padre del occiso, quien gritó improperios a los periodistas, camarógrafos y fotógrafos que cubrían el hecho.
Incluso, el sacerdote Gabriel Agustín Guardia, durante la ceremonia, culpó a los medios de comunicación por la violencia que vive la sociedad. "Son unos buitres... que lucran con el dolor ajeno", afirmó.
Al otro lado de la ciudad, en Santa Ana, "El Pentágono" despedía a su máximo líder, Darío, quien fue asesinado a tiros hace casi una semana.
Entre lágrimas, rosas rojas y blancas en un ambiente lleno de tensión, era evidente el sufrimiento de familiares y amigos ante un hecho que, según los más allegados, se encuentra "impune".
La situación que impera en el barrio de Santa Ana, luego del asesinato del joven, hizo que los representantes religiosos católico y cristiano que oficiaron las honras fúnebres, pidieran a los jóvenes pandilleros poner un alto a la violencia y no llenarse las manos de sangre en venganza.
"No es bueno que nuestros hijos se manchen las manos de sangre por unos sinvergüenzas, porque sus madres llorarán lágrimas de cocodrilo", agregó.
Hallan arma con la que mataron a Pozo
El padre Manuel Man denunció que en Santa Ana, semanalmente, muere un joven a causa de la violencia entre pandillas.