"Esto es un mensaje claro y que el Gobierno sepa que el SUNTRACS defenderá sus conquistas laborales cueste lo que cueste", dijo en tono desafiante el dirigente Saúl Méndez, quien volvió a su discurso de barricada y fustigó al Gobierno.
Con menos convocatoria que en otras ocasiones, los obreros afiliados a esta agrupación marcharon a tempranas horas de ayer, desde distintos proyectos hasta Plaza Edison a fin de entregar un pliego de peticiones al titular de Trabajo, Reynaldo Rivera.
Unidades de la Policía Nacional (PN) siguieron muy de cerca a los obreros. No querían ningún tipo de incidente en la manifestación, pues a medida que los trabajadores avanzaban quedaban esparcidas varias latas de cerveza vacías en la carretera.
"Hay que refrescarse porque el sol está muy caliente", gritó un obrero, mientras era observado por un agente policial que se hizo de la vista gorda cuando la multitud le lanzó insultos, improperios y hasta vulgaridades.
Los locales comerciales cerraron sus puertas antes del mediodía, temiendo a los disturbios. Lo mismo sucedió con las oficinas públicas que funcionan en Plaza Edison. A diferencia de otras ocasiones, estos locales fueron custodiados por policías.
Después de dos horas de mitin, una comitiva del SUNTRACS entregó al secretario general del Ministerio de Trabajo, Santiago Sandford, el pliego de peticiones, pues el jefe de la cartera prefirió observar los hechos desde su oficina.
Entre las exigencias del SUNTRACS se encuentra la eliminación de los denominados "sindicatos amarillos", la destitución del ministro Rivera, mejoras en la seguridad y aumentos de salarios.
Entretanto, el director de la PN, Rolando Mirones, reiteró que la institución velará por la seguridad de todos los panameños a raíz de las acciones que puedan realizar los obreros.