Entre 60 y 80 ciudadanos suramericanos, cubanos y africanos ingresan mensualmente a Panamá usando las trochas abiertas por desplazados, guerrilleros y paramilitares colombianos en Darién, informó una fuente de la Dirección de Migración.
Esos emigrantes, que no cuentan con los recursos económicos para hacer la travesía en avión, se juegan la vida en la selva, con el objetivo de llegar a Panamá, continuar su viaje por Centroamérica y arribar a Estados Unidos.
Según la fuente, cuando entran a Darién son remitidos a la Dirección de Migración, que los retiene en La Palma o en Puerto Obaldía, desde donde son deportados a su país de origen. Migración no cuenta con un albergue para estos ciudadanos, por lo que son alojados en calidad de retenidos en la Policía de esas poblaciones.
Aunque viajan con sus pasaportes, no cumplen con tres requisitos exigidos por Panamá: Solvencia económica de más de 500 balboas, pasaje internacional de salida, y la visa, en el caso de ciudadanos de Perú y Ecuador.
Los gastos de deportación deben correr por cuenta de los afectados, pero de no ser así, se usa el fondo de repatriación con que cuenta la Dirección de Migración.
Si se comparan estos resultados con los proyectados a finales de julio, se destaca que en el mes anterior el comportamiento de los precios mantuvo una estrecha relación con la de otros países emergentes, principalmente por la volatilidad del mercado en torno a los problemas políticos de Brasil.
En las últimas semanas, Panamá ha sido protagonista en el mercado local y secundario. En el mercado interno se adjudicaron 27.3 millones en Letras del Tesoro.
Además, venciendo el escepticismo de los inversionistas foráneos tras la crisis de Argentina y Brasil, el gobierno de Panamá consiguió 150 millones de dólares para financiar el presupuesto general, con la colocación del bono Global "12 en los mercados internacionales.
Con ello Panamá se convirtió en el primer país emergente en colocar sus papeles en el mercado secundario, tras el desplome de la economía argentina y los vaivenes en el mercado brasileño con las mismas tasas de hace dos años.
En adición, se realizó el 6 de agosto el segundo tramo de subasta de Notas del Tesoro en la que se adjudicaron 44.21 millones de dólares.
Esta sería la segunda subasta de Notas que se desarrolla durante este año, con un monto autorizado de 250 millones de dólares.
Con estas transacciones el Gobierno busca tener liquidez de caja.
Para cumplir con la vigencia fiscal de este año, se requiere de 1,000 millones de dólares para hacerle frente a las necesidades de financiamiento.
Entre las fuentes de financiamiento se encuentran los 342 millones de dólares del bono prefondeado del bono que venció en el febrero de 2002.
Por parte de acreedores y multinacionales como el Banco Mundial el Gobierno el Gobierno recibe 78 millones de dólares,
En la ejecución de opciones se han obtenido 177 millones de dólares, como parte del bono 2012 que se abrió este año y otras emisiones externas por 442 millones de dólares.
A esto se le suman los 31 millones de dólares colocados en las notas del Estado, durante la semana pasada y los 150 millones de dólares de la reapertura del día de ayer.
El programa de uso de los 1,000 millones de dólares establece que las amortizaciones suman 854 millones de dólares. En este renglón las amortizaciones externas por 570 millones de dólares e internas por 254 millones de dólares.
Además, se ha hecho una recompra de bonos Brady por 65 millones de dólares con lo que se cancelaron 87 millones de deuda.