En Panamá, más de 126 mil jóvenes, entre 15 y 29 años, no estudian ni trabajan, situación que los convierte en candidatos “número uno” para incursionar en bandas y cometer cualquier tipo de delitos.
Un estudio hecho por el Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), en el año 2008, con el apoyo de las Naciones Unidas, sostiene que un importante segmento de la población está excluido y puede convertirse en un riesgo para la sociedad, al no estar dentro del sistema educativo o laboral.
Los jóvenes que no trabajan ni estudian representan el 15.4% de los 821,662 que conforman este segmento de la sociedad. Los jóvenes representan el 25% del total de la población del país.
Cuatro de cada 10 jóvenes asisten a la escuela, lo que representa un 38.6% de la juventud. Resulta alarmante para el informe que 237 mil jóvenes no haya obtenido su certificado de educación básica general.
Cifras del 2007 señalan que solo el 21.7% de los jóvenes (unos 178,644), aprobó la enseñanza media y el 17.7% dijo tener algo de estudios universitarios.
El estudio busca determinar cuáles son los factores que inciden en la exclusión de los jóvenes, para desarrollar políticas de inclusión. Sin embargo, la actual administración del MIDES dijo desconocer el documento, que Panamá Américaubicó en la sede de Naciones Unidas en el país.
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Las cifras del Ministerio de Educación no son más alentadoras. Solo el año pasado, 13 mil 231 alumnos desertaron de las escuelas estatales, la mayoría del nivel de Premedia, con de 5,717.
Silvia Mela, instructora de los programas de desarrollo humano del Departamento de la Niñez y Adolescencia de la Policía Nacional, advierte que la mayoría de los adolescentes que ha cometido un delito y ha sido detenido, no asistía a la escuela.
Precisó que cada año se incrementan las cifras de actos delictivos cometidos por adolescentes, entre las edades de 14 y 17 años. Entre los delitos que más cometen los jóvenes figuran el hurto, robo con arma de fuego, venta de drogas y, en menor escala, los homicidios.
Según la Policía, las causas más comunes que hacen que un menor cometa algún delito radican en la falta de supervisión de los padres sobre las amistades de sus hijos, cómo van en la escuela y qué hacen en el tiempo libre.
El estudio destaca que la población económicamente activa conformada por jóvenes es de 467,428, de los cuales 58,700 indicaron estar desocupados.
Alberto Petit, director de Desarrollo Seguro del MIDES, afirmó que el desempleo es otro factor que influye en el incremento de más jóvenes en hechos de violencia.
Una encuesta hecha en Colón, Veraguas, Chiriquí y la ciudad capital arrojó que cerca de 5 mil jóvenes están en riesgo social, informó Petit.
En este grupo se ubicaron a adolescentes que ya son padres de familia o madres solteras, y algunos pertenecen a pandillas.