Nación

Hay peligrosa situación electoral, Moscoso


La presidenta Mireya Moscoso afirmó ayer que es "peligroso" que el Tribunal Electoral (TE) permita que los ciudadanos permanezcan con más de una cédula de identidad personal. Mientras que el magistrado presidente del TE, Eduardo Valdés, afirmó que antes de las elecciones los políticos siempre sufren de una "especie de paranoia". "Debemos hacer una recomendación que al cambiar las cédulas deben (el TE) retirar las otras, porque hay personas que tienen hasta tres y eso sí es peligroso", reiteró Moscoso.
La gobernante negó que el Gobierno esté ejerciendo presiones contra el TE, al contrario, sustentó que siempre ha apoyado a este organismo. Retó a los magistrados a decir públicamente si hay presiones de su parte contra el TE, porque lo único que han recibido es apoyo para unas elecciones tranquilas y transparentes.
Por su parte, Valdés sustentó que es imposible retirarle las cédulas a todas las personas que acuden a renovarla, ya que muchas dicen que se les han perdido. Apuntó que lo importante es que exista el Padrón Electoral donde cada persona aparece una sola vez y con ello, está garantizada la transparencia del proceso.


En las áreas urbanas, las autoridades envían diariamente pipas de agua, pero los habitantes se quejan de que no son suficientes. "A veces los camiones de agua no llegan y estamos sin agua por días. Es horrible", dice Lucía González quien habita en Arraiján, población aledaña a la capital.
Las soluciones a corto plazo para la sequía parecen ser escasas y poco eficientes. Todos oran para que llueva en la parte central del país. "Es lo mejor que podemos esperar. Sabemos que sólo Dios puede traernos la lluvia", dice Sixto Moreno, un productor de lácteos en el pueblo de Cañas en la Península de Azuero en la provincia de Los Santos.
De acuerdo con ambientalistas, Panamá y sus vecinos Guatemala y Honduras, que padecieron severas sequías en el 2002, están pagando las consecuencias de la devastación de enormes áreas de bosque tropical seco.
"Hemos visto una impresionante destrucción de la naturaleza en América Central en los últimos 100 años", dijo Stanley Heckadon, del ambientalista Smithsonian Institute en la ciudad de Panamá. "Hemos maltratado tanto a la tierra que ha perdido su capacidad para almacenar agua, incluso en la temporada de lluvias".
El bosque tropical seco, que requiere la mitad de lluvia que el bosque tropical húmedo, es el hábitat de tierra baja más amenazado en América Latina. El bosque de árboles de hojas caducas alguna vez cubrió más de 518,000 kilómetros cuadrados de tierras bajas en la costa del Pacífico desde Panamá hasta el centro de México, pero de eso actualmente sólo sobrevive menos del 0.1 por ciento, según estudios de la Universidad de Pennsylvania.
El bosque tropical seco proporciona inicialmente buena tierra para agricultura y puede limpiarse fácilmente. Después de la independencia, los propietarios de tierras talaron los bosques y quemaron los pastos para crear praderas para alimentar al ganado.


Pero "sin los árboles la tierra pierde sus nutrientes mientras las aguas de la lluvia desembocan en el océano", dijo Salomón Aguilar, un botánico de la Universidad de Panamá. "Y eso es sin hablar sobre la pérdida de especies de plantas y vida silvestre", agregó.
Para los ambientalistas, Panamá es ya un ejemplo de la peor deforestación, evidenciada en el desierto de Sarigua, a unos 240 kilómetros al suroeste de la ciudad de Panamá, donde la erosión ha devastado unas 8,000 hectáreas. Los expertos opinan que la única solución a futuras sequías en Panamá es replantar árboles, en especial especies locales como caoba y cedro tropical.
Algunas obras de reforestación ya se han iniciado en Panamá con ayuda de Estados Unidos, inspiradas en el éxito del parque nacional de Guanacaste de Costa Rica que ha reforestado unas 60,000 hectáreas de bosque tropical seco desde inicios de la década de 1990.

 

fecha edicion
old id
118002
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América