“Ha faltado la voluntad de muchas autoridades, civiles y militares para enfrentar la verdad de lo que pasó con Héctor Gallego”, afirmó ayer el padre y en su momento dirigente de la Cruzada Civilista, Fernando Guardia Jaén.
¿Héctor, dónde estás?, es la interrogante que “nos hacemos”, expresó.
De acuerdo con Guardia, es necesario que el Ministerio Público investigue y diga quién mandó a capturar y asesinar a Gallego y, sobre todo, dónde están sus restos.
Manifestó que el sacerdote colombiano es un candidato a “Santo”, pero lo han enviado al “panteón de no ser”.
“Si se mantiene desaparecido es un fantasma y requerimos un resto auténtico de él”, indicó.
“No hay que tener miedo al pasado y se debe acabar con el tabú de los desaparecidos”, añadió.
A su juicio, hay poco interés de algunos en saber la verdad. La han cubierto con el barniz de la apariencia y la equivocación, señaló.
“Si no se sabe, no se culpa a nadie”, dijo.
Sustentó que la verdad queda mal servida y la reconciliación genuina exige conocer cómo fueron los hechos que rodearon aquella época.
“La verdad de todas las desapariciones es necesaria. ¿Qué pasó con Floyd Britton y otros?, se preguntó.
Para el religioso, es una tarea importante que el Ministerio Público aclare los conceptos que han rodeado estas muertes y desapariciones.
Esperanzados. Maritza Maestra, coordinadora del Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá, Héctor Gallego, informó que ayer le entregaron una carta al arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, esperanzados a que se conozca la verdad de todo los sucedido.
En la misiva se recordó que los secuestrados, desaparecidos y asesinados durante la dictadura militar, surgida en el país entre los años 1968-1989, fueron muchos y que se desconoce dónde están sus restos.
Solicitan que, además del sacerdote Héctor Gallego, también debe incluir en sus plegarias a Dios a los familiares de los demás desaparecidos y las demandas a las autoridades nacionales.