Nación

Heriberto Chávez, ofrece su vida por salvar a los demás


Ser guardavida no es nada fácil, pues requiere de un gran esfuerzo y dedicación por parte de los voluntarios, que demuestran toda su experiencia en las playas y ríos del país, y con la única satisfacción de salvar vidas, ya que para esto son entrenados.
Y es que Heriberto Chávez, instructor de guardavida y jefe nacional de emergencia del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), sabe muy bien lo sacrificado que es esta labor y lo riesgoso que resulta, porque hay que interponer su propia vida para preservar la de los demás.
Con un aproximado de 36 rescates en playa, Chávez conoce la dura realidad de ser guardavida, por lo que a pesar del sofocante sol y las condiciones del tiempo, hay que mantenerse siempre entrenando para estar en buen estado físico. Sentirse orgulloso por el primer rescate, es la mejor muestra de satisfacción de haber logrado el propósito de salvar una vida. Y es que a los 19 años con mucho temor, realizó su primer salvamento acuático en la Playa de El Palmar.
Chávez recuerda lo sucedido: "El oleaje era muy fuerte, cuando divisó en el agua una persona ahogándose, mi reacción fue correr inmediatamente, entrar a la marejada y recuperar el cuerpo que luchaba por salvar su vida", expresó. Personal de primeros auxilios en conjunto con el guardavida lograron estabilizar al bañista, gracias al conocimiento y a la preparación de los instructores.

Su labor como guardavida voluntario inició desde pequeño, cuando sintió el interés de prestar este servicio desinteresado a la comunidad. A los 17 años, en plena juventud, comenzó como aprendiz con la Cruz Roja Americana en el área de Clayton.


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217429
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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