JAIME López tiene 65 años y es hipertenso. Desde el mes pasado toma lisinopril por orden de su médico, pero ayer el Ministerio de Salud lo retiró del mercado como medida de precaución.
Todo, tras la muerte de varios pacientes por daños en los riñones y en el tejido nervioso, que podrían estar relacionados con tóxicos.
Cuando se enteró de la noticia, elevó una plegaria a Dios para que nada le pase. Su rostro lo delata: está preocupado y nervioso.
En los últimos días ha sentido escalofríos y dolores en la espalda, por lo cual no se atreve a seguir tomando el medicamento.
No obstante, asegura que "no se puede concluir que su mal es por el lisinopril", tal como lo expresó el ministro de Salud, Camilo Alleyne.
Pese a esto, Jaime decidió "no tomar ningún riesgo" con las medicinas del Seguro Social.
"Comeré ajo como en el tiempo de antes, hasta que se determine el origen del problema", expresó.
Su vecino, Miguel Martínez, está en lo mismo. Es hipertenso y hace dos semanas empezó a tomar lisinopril en reemplazo de enalapril, que explicó, "fue sacado del cuadro básico".
"Tengo un ojo rojo y me siento débil, creo que es por la medicina", sostuvo Miguel, quien insinuó que las autoridades ocultan algo.
Panamá América recorrió algunas instalaciones de salud de San Miguelito y confirmó que no hubo gran afluencia de pacientes.
Al mediodía de ayer solo 50 personas fueron a cambiar las pastillas lisinopril, al menos en la Policlínica Manuel María Valdés, de San Miguelito.
Allí, la directora médica, Margarita Achurra, informó que habilitaron un área especial con dos médicos para recibir a los pacientes.
A estos se les hizo una evaluación médica, antes de ofrecerles ramipril o atenolol, según el caso.
Al mes, esta instalación de salud distribuye unas 3,800 tabletas de ramipril.
Hipertensos escépticos
Algunos ahora prefieren controlar su presión con hierbas y ajo, pero nada de medicinas.