Muchas gallinas estuvieron de fiesta ayer. El maíz les llegó caído del cielo, o literalmente hablando, de un camión.
A eso de las 12:45 de la tarde, cuando el sol candente se dejaba sentir en todo su apogeo, una mula cargada con 600 quintales de maíz, se atravesó en la vía Interamericana, a la altura de Loma Cová en Arraiján.
¿El motivo? El disco del "clotch" falló. Su conductor trató de detener el enorme camión con el freno, pero poco a poco el aire se fue y el freno, al igual que la transmisión del vehículo, dejó de funcionar.
La mula, en plena subida, comenzó a bajar en reversa, por lo que su conductor optó por hacer un giro y atravesarla en la carretera, a fin de que se detuviera y evitar así una desgracia.
Lo logró. Y aquí empezó el desencanto para el resto de los conductores que se dirigían hacia el sector Oeste de la provincia de Panamá y al interior del país.
La Interamericana, desde el puente de Las Américas hasta Arraiján, no tiene retornos. Por tanto, un simple auto dañado puede provocar un tranque o congestionamiento vehicular por horas.
Eso fue precisamente lo que ocurrió. Por espacio de casi dos horas, miles de vehículos quedaron atrapados en el tranque que, efectivamente, se extendió hasta el "puente" (de Las Américas).
Como no hay retornos, fue difícil que las dos grúas que se necesitaron para mover el pesado camión, llegaran hasta él, pero lo hicieron.
Durante unos 45 minutos, maniobraron para enderezar el remolque cargado de maíz y luego sacar de la vía el vehículo con matrícula 948259.
Su conductor, Jesús Antonio Avila ("para servirle a usted") señaló que él no tuvo otra opción que "cortar" antes de que el vehículo tomara velocidad en plena bajada y en reversa.
Informó que se dirigía hacia Ocú, en la provincia de Herrera a llevar ese maíz. Pero como quien dice, "el hombre propone y Dios dispone". Parte de ese maíz quedó regado en la Interamericana, si bien, la mesa del vehículo no se volcó; sólo quedó ladeada.
Y eso bastó para que el maíz se derramara a la vista de decenas de personas que salían de sus autos y se dirigían hacia la escena del incidente.
Comenzaron a verse los "cartuchos" plásticos que, con disimulo, algunos llevaban en sus manos que, a su vez, tenían escondidas en sus espaldas.
Entretanto, los conductores de muchos vehículos esperaban impacientes. De vez en cuando preguntaban al policía de Tránsito: "¡¿Cuándo jefe?!".
Los niños, por su parte, querían salirse de los autos y la reprimenda de los padres no se dejaba esperar. Hubo uno que casi llegó hasta el camión, pero el grito de su madre lo detuvo en seco.
Otros ciudadanos, que se dirigían hacia las barriadas de las áreas revertidas en Arraiján, decidieron asolearse y, de paso, arriesgar sus vidas, caminando por los hombros de la carretera para llegar a sus hogares.
Los más, prefirieron salir de sus vehículos y darse un baño de sol o cobijarse bajo la sombra de un árbol en espera de que removieran la mula.
Los que mejor lo pasaron, fueron los que contaban con autos con aire acondicionado y suficiente gasolina. Por fin, removieron el camión. Una marejada de gente volvía a sus vehículos con el alivio reflejado en sus rostros.
De pronto, los cartuchos salieron a relucir, ya sin el menor disimulo y con gran rapidez. Había que aprovechar los segundos.
Mientras los bomberos barrían la calle, la gente recogía maíz para echarle a sus gallinas, según manifestaron. Y en cuestión de segundos, ya no quedaban granos en la calle. La vía estaba libre y el tránsito comenzó a fluir.
Y se salvaron las gallinas de algunos. Al fin y al cabo, no hay mal que por bien no venga, como dice el refrán.
CONDUCTOR RESPONSABLE EVITA UNA DESGRACIA
Jesús Antonio Avila es un conductor humilde, responsable y con mucha experiencia en su oficio. Sus nervios no se impusieron ante su sentido del deber y la responsabilidad ciudadana.
El evitó ayer una desgracia. Hizo lo que tenía que hacer. Sin embargo, lo que a él le preocupaba es que el dueño del maíz aún no sabía del incidente.
Nunca pensó en sí mismo, pese a que su vida estuvo en peligro. No se veía nervioso, sino con deseo de resolver el problema que el daño de su camión había causado.
Y pensaba en el interminable tranque. Según sus palabras, es necesario buscar la manera de que haya retornos en esa carretera tan transitada o que alguna parte del muro sea desarmable, porque un simple desperfecto mecánico puede ocasionar un interminable tranque.
Además, se dificulta la llegada de grúas en ambas vías y peor aún, de ambulancias y carros de bomberos cuando son necesarios.