Gente humilde olvidó su propia seguridad para ayudar a otros. En algunos casos llegaron antes que el personal de SINAPROC, de la Cruz Roja o de la Policía Nacional. Son los verdaderos héroes y heroínas de este desastre.
A eso de las 2:00 de la tarde, Ana López vio con preocupación cómo el río Cabra estaba creciendo, su casa sólo quedaba a unos pasos de éste y se dispuso a ponerse a salvo con sus hijos.
Tomó a sus tres niños de 13, 12 y 8 años y a sus mascotas, tres periquitos y salió de su hogar. Todo a su alrededor era agua, en una turbia y embravecida corriente. Fue entonces cuando se encontró con un joven de la comunidad, quien la ayudó a abrirse camino.
Ante la imposibilidad de seguir adelante, este vecino subió a un árbol y ayudó a los hijos de Ana a subir también. Él no pudo sujetar a Ana, su peso y la fuerza de la corriente se lo impedían. En ese momento la mujer se soltó y sintió en fracciones de segundos la agonía de ser arrastrada hacia la muerte frente a sus tres hijos varones. En ese momento el mayor de sus vástagos la sujetó hasta que una cadena humana en la que participaba el vecino Raúl Fernández, la libró del peligro.
Raúl cuenta que él estaba dormido cuando el ruido de una piedra en su techo lo despertó. Salió de su casa con los otros dos miembros de su familia, pero volvió para ayudar.
Junto a otros 19 jóvenes patrulló su anegado vecindario en busca de personas con problemas. En una casa halló a siete niños solos, todos menores de ocho años. En total Raúl salvó a unos 20 niños del agua.
A pesar de haber librado a muchos de un triste final, se entristece al recordar a un hombre acalambrado que pidió ayuda para salir de la corriente. El río le había arrebatado de los brazos a su hija pequeña. "No sé qué voy a hacer", decía.
Las imágenes de casas enteras tragadas por el río aún no se borran de su mente. Al igual que Raúl, salvó a varios pequeños, quienes fueron abandonados por sus padres en su desesperación por huir.
Los contaminantes más frecuentes de las aguas son: materias orgánicas y bacterias, hidrocarburos, desperdicios industriales, productos pesticidas y otros utilizados en la agricultura, productos químicos domésticos y desechos radioactivos.
Lo más grave es que una parte de los derivados del petróleo son arrojados al mar por los barcos o por las industrias ribereñas y son absorbidos por la fauna y flora marinas.
Los contaminantes en forma líquida provienen de las descargas de desechos domésticos, agrícolas e industriales en las vías acuáticas, de terrenos de alimentación de animales, de terrenos de relleno sanitario, de drenajes de minas y de fugas de fosas sépticas. Estos líquidos contienen minerales disueltos, desechos humanos y de animales, compuestos químicos sintéticos y materia coloidal.
Entre los contaminantes sólidos se encuentran arena, arcillas, tierra, cenizas, materia vegetal grasas, brea y papel, hule, plásticos, madera y metales.
-
Cambiar de comportamiento de las personas.
-
Participación de la empresa privada.
-
Mayor acción de las municipalidades.
-
Crear incentivos fiscales a las empresas en el tratamiento de aguas servidas, y el mismo sea descontado de los impuestos.
(consulte infografía en nuestro diario impreso)