La cubana Alicia Gutiérrez Del Busto supo por cartas y algunas visitas, que su hija, a la que dejó de 8 años, crecía extrañándola, pero "aquella pesadilla no logró acallarme", manifestó a El Panamá América pocas horas del juicio a sus compatriotas detenidos en este país acusados de intento de homicidio contra Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado celebrada en esta capital en el 2000.
Su tono era enérgico, más aún cuando venían a su mente los recuerdos del día a día en el Reclusorio Nacional de Mujeres de Guanajai, desde el 4 de noviembre de 1960, pero de momento sus ojos intentaban infructuosamente dejar escapar las lágrimas.
"Cuando el "tirano de Cuba" tomó el poder en 1959 ya nosotros sabíamos lo que venía", cuenta y con ello se refiere a su familia, opositora acérrima al régimen castrista y el comunismo. Cumplió completa su condena y con ella "una cadena de vejámenes que no discriminaban sexo".
Pedro Gómez, también cubano, descubrió muy temprano el significado de la palabra exilio. Su padre lo mandó a Miami, Estado Unidos, a los siete años, deseoso de que su futuro fuera distinto.
En Cuba se quedaron sus padres, hermana y el resto de la familia. Después de más de cuatro décadas no ha logrado volver y no quiere hacerlo "hasta que terminen esos días negros".
A medida que las palabras describían a un niño que huyó de su tierra para "vivir" su rostro se desencajaba. "Me duele mucho saber que ha muerto tanta gente y que ha habido tanto atropello contra la gente de mi pueblo". Reynold Rodríguez coincide con Alicia y Pedro. "Cuba sufre los abusos del dictador y sólo ahora, después de 40 años, Estados Unidos, Europa hasta Panamá se han dado cuenta".
El también es exiliado y siente especial cariño por nuestro país porque fue su primer destino después de ser sacado de Cuba. Vino con apenas 20 años y "en este lugar nos dieron hasta de qué comer porque llegamos sin nada".
Regresó a apoyar a sus hermanos: Gaspar Jiménez, Guillermo Novo, Pedro Remón y Luis Posada Carriles. "Quisimos venir a darles apoyo moral". Alicia, Reynold, Pedro y otro grupo representativo de los cubanos exiliados en varios países viajaron a Panamá desde este domingo para estar presentes hoy, día del juicio.
Los creen inocentes porque "al igual que nosotros luchaban por ver una Cuba libre", dice Rodríguez. Confían en que se les reconocerá su inocencia y esperan que la justicia panameña "entienda que no hay razón para mantenerlos retenidos".
Miriam Novo y Carmita Jiménez, esposas de dos de los detenidos tampoco han perdido la esperanza. Están, una vez más en Panamá, como lo han venido haciendo desde hace tres años, pero ahora con el firme propósito de llevarlos con ellas.
Miriam y Carmita creen que ya fue suficiente y tienen sus esperanzas cifradas en que sus esposos sean dados en libertad y olvidar así "este terrible episodio". El Panamá América intentó conocer la versión del embajador de Cuba en Panamá, Carlos Zamora, con respecto al proceso judicial que se desarrollará desde hoy, pero resultó imposible.