Un total de 487 mil 900 municiones de AK-47, 250 granadas de mano, 180 granadas de mortero de 60 mm, 47 fusiles de guerra AK-47, 13 bloques de TNT y 24 subametralladoras, miras telescópicas, propulsores RPG7, bayonetas, aparte de los explosivos y cargadores, fue el armamento que se decomisó ayer en una residencia en Chiriquí.
Estas armas se encontraban en un doble fondo, en un cuarto de una residencia de la comunidad de El Francés, en Boquete, que, al parecer, estaba alquilada por Jorge Jiménez, un docente a tiempo completo que labora en la Universidad Autónoma de Chiriquí.
David Ramos, subcomisionado de la zona policial de Chiriquí, explicó que el armamento era de fabricación soviética y no se descarta que proceda de Centroamérica.
El docente -que dicta la cátedra de Sociología- está bajo investigación y, según sus allegados, es un ciudadano procedente de Guatemala, nacionalizado panameño, con tendencia de izquierda.
El profesor llegó a PAnamá huyendo de la guerrilla porque le acribillaron a sus padres frente a él, cuando solo tenía 20 años de edad.
Operación.
Se trata de la operación “Compa”, que tenía un seguimiento de 10 días, hasta que las unidades de la DIJ y la Policía Nacional acordonaron la residencia desde las 7:00 p.m. de este jueves, y se culminó con el traslado de las municiones bajo fuertes medidas de seguridad.
Histórico decomiso.
Este el mayor cargamento de armas que se decomisa en los últimos 20 años en la provincia de Chiriquí.
Héctor Requena, rector de la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI), explicó que están a la espera de lo que dictaminen las autoridades judiciales y, basado en esta posición, se tomará una decisión con respecto a su permanencia como profesor dentro de esta casa de estudios superiores.
El “brillante docente”, como lo califica el rector por sus dotes intelectuales, impartía clases de Sociología dentro de las diferentes facultades, ya que entró a laborar desde el 25 de mayo del año 1992.
Las autoridades continúan las investigaciones del hecho y buscan determinar cuál era el destino de las armas de grueso calibre, de las que algunas municiones son para equipos bélicos que no tiene Panamá.
Sobre este tema, el presidente Ricardo Martinelli reaccionó ayer, y señaló que ante el armamento decomisado en Chiriquí la mañana de este viernes y es que, según dijo, "esto denota la falta de controles aduaneros en Centroamérica y la impunidad que hay para permitir que tanto material bélico pase por las fronteras".
El Presidente brindó estas declaraciones a Radio Panamá desde México, tras firmar un acuerdo con la empresa informática Microsoft.