Aunque el crimen de la maestra Silvia Godoy, de 21 años, consternó a la población de Soná, en Veraguas, por la saña, el perfil de su asesino confeso, revela todo lo contrario.
Y es Alejandrino Rodríguez, quien confesó el asesinato, es un hombre tranquilo, pasivo, sereno, informó a Panamá América el fiscal superior de Coclé y Veraguas, encargado del proceso, Samuel Caballero.
El fiscal manifestó que el sindicado en su relato dijo que desde el momento en que vio a Godoy le advirtió que iba a matarla, y aunque ella intentó escapar, no lo logró.
Rodríguez no huyó de la escena del crimen, pues desde un árbol cerca de la escuela de Quebrada de Bubí divisó el levantamiento del cadáver de Godoy.
Hechos.
Informes periciales revelarán si Rodríguez padece alguna patología mental que pudiera incidir en la comisión del delito.
Mientras que por el homicidio podría enfrentar sanciones de hasta 30 años de prisión, si se le comprueban agravantes.
Las autoridades judiciales confirmaron que la sangre del arma homicida es de la maestra.