Enfermos, incomprendidos, no queridos, despojados de sus ahorros, abandonados por sus familiares, es la situación de la mayoría de los pacientes internados en el Hospital de Larga Estancia. Localizado en el sector conocido como Palo Seco, en la vía que conduce hacia Veracruz, este hospital cuenta entre sus pacientes con personas que han sido abandonadas por sus familiares, incluso en los cuartos de urgencia de los hospitales estatales. Otros han sido llevados por sus parientes a este hospital alegando que no pueden cuidarlos y atenderlos por motivos económicos, razón por la que son admitidos, informó su directora, Ilka Viejo.
La doctora lamentó que muchos de los pacientes son llevados por sus propios familiares y dejados al olvido, siendo en su mayoría enfermos del sexo femenino. Viejo agregó que entre los pacientes abandonados se encuentran los que padecen de alzheimer, un mal propio de los adultos mayores que por su patología los familiares no comprenden. Añadió que esta es una enfermedad que requiere observación, atención, paciencia y, sobre todo, mucho amor.
Como ejemplo de abandono e incluso abuso, la doctora dijo conocer la existencia de casos en donde enfermos de alzheimer u otra dolencia son llevados por sus familiares al Hospital Santo Tomás, para luego desaparecer y no regresar. Manifestó que el Hospital de Larga Estancia los recibe a solicitud, en este caso del Santo Tomás, después que el Departamento de Trabajo Social de este nosocomio realice los esfuerzos por localizar a los parientes.
Resaltó que hay testimonios de vecinos donde antes vivían los enfermos, y que por una u otra razón se enteraron de su presencia en este hospital, que algunos de ellos tenían sus ahorros y sus propios hijos los hicieron firmar documentos dándoles poder para más tarde despojarlos del capital depositado en algún banco. Visiblemente compungida, Viejo hizo mención que muchas mujeres están en este hospital por la negativa de sus yernos de tenerlas con sus hijas en sus respectivos hogares, debido a la poca paciencia y al desinterés por darles atenciones especiales.
En este hospital no sólo se atienden enfermos de alzheimer, también los que al ser desamparados por sus parientes, son llevados para darles una continuidad en su tratamiento médico y observación integral. En la actualidad se encuentran hospitalizados unos 26 pacientes que en su mayoría utilizan sillas de ruedas. Otros requieren de una alimentación especial, adicional al tratamiento médico, por dolencias como diabetes e hipertensión arterial.
"Las personas que entran aquí, pasan sus últimos días con nosotros, por ello el equipo de enfermeras, médicos, asistentes y trabajadores en general ponemos todo lo que esté a nuestro alcance para hacerles sus vidas más placenteras", resaltó Viejo. La directora dijo que a pesar de que el hospital cuenta con un bajo presupuesto para su manejo, no se puede descartar la buena voluntad y entrega directa del personal. Resaltó la calidad humana y desprendimiento de los funcionarios hacia quienes "nada" tienen.
PROGRAMAS
Para que los pacientes sientan que todavía son útiles, se ha creado un programa de salud ocupacional, en donde se les paga por trabajar en diferentes quehaceres dentro de las instalaciones. Sea en el jardín, oficina o lavandería, los pacientes que estén en mejores condiciones de salud entran en este programa. Los que tienen alguna discapacidad pero tienen habilidades, confeccionan manualidades que se venden en el mercado local y reciben las ganancias que luego utilizan en algún "antojito", sonrió la doctora. Agregó que se realizan actividades recreativas para los recluidos en este centro hospitalario. Entre las actividades están las mañanas de bingo, una de las más esperadas por todos, señaló la entrevistada, quien con satisfacción agregó que a los ganadores se les dan premios como: jugos, jabón, galletas o artículos de uso personal.
"DIOS NO NOS ABANDONA"
Visiblemente nostálgica, Viejo manifestó que en ocasiones se sienten "olvidados y no escuchados por la sociedad", por las múltiples necesidades que a diario viven en el hospital. Según su testimonio, las veces en que se les presenta alguna urgencia, Dios no los abandona, pues siempre aparece "una alma que los recuerda", ya sea con pañales desechables y alimentos.
La especialista no deja de hablar de la fortaleza espiritual mediante la palabra de Dios que escuchan en las misas, que se celebran en la capilla del hospital. Los días en este hospital transcurren lentos, en medio de la lucha por ver el mañana que se convierte en una carrera contra el reloj.