Si el genio de la lámpara se le apareciera al doctor Alberto Bissot él no dudaría en pedirle un sólo deseo: que se construya un nuevo Hospital del Niño.
Según el director médico, las estructuras que albergan el centro ya cumplieron su cometido y es hora de hacer cambios: la población creció y el hospital se quedó chico.
Desde hace más de tres años, Bissot dio la alerta.
Sin embargo, y a pesar de que el ex ministro de Salud, Camilo Alleyne, conocía de estas necesidades al presentársele un proyecto para construir un nuevo hospital, que se calculó en 55 millones de dólares, aún no se han recibido respuestas del gobierno nacional.
Una repleta sala de prestaciones médicas, pacientes de pie esperando, retratan el hacinamiento.
Ni hablar de las salas hospitalarias, donde una cama junto a otra incomoda a las madres que, en pequeñas sillas, velan por la salud de sus hijos.
Un viejo elevador que data de 1950, cuando se construyó el hospital, aún sirve para transportar a pacientes y al equipo de última generación con el que se realizan la diálisis a los niños que esperan un trasplante de riñón en el cuarto piso.
En cuanto a camas, son necesarias 30 más. Hay 420, pero se requiere una sala para los pre adolescentes.
Según estudios, para optimizar la atención se necesitan 100 nuevas enfermeras, y a los 144 médicos habría que sumarle 20.
Bissot explicó que urge atender la necesidad de un nuevo cuarto de operaciones, pues la proximidad entre un quirófano y otro puede ser foco de transmisión de infecciones. Imagínese que en menos de 34 mts. cuadrados hay siete quirófanos, cuando el tamaño ideal para cada uno es de 15 mts. cuadrados.
La OPS y el Texas Children Hospital de Houston coincidieron que urgía una nueva sala de operaciones para evitar riesgos.