El programa de Alto Riesgo del Complejo Hospitalario Metropolitano de la CSS se creó en 1975, pero en 1999 se inicia el proceso de descentralización, es decir, cuando se desarrollan los módulos periféricos o clínicas de atención de alto riesgo neonatal.
Felipe Bernett, su coordinador, explicó que no fue hasta la llegada del actual director de la entidad, Guillermo Sáez Llorens, que se le da impulso a ese proceso.
Comentó que en Santiago y La Chorrera existen estas unidades con todo el equipo interdisciplinario.
Bernett explicó que la descentralización se detuvo hasta el 2010, cuando la nueva administración promovió la creación de módulos en las policlínicas de Juan Díaz y Betania y en 40 instalaciones donde atiende un pediatra, la especialista en estimulación temprana, la enfermera y si se requiere alguna otra especialidad, se invita a que dé el apoyo.
Este parón lo sustenta en que “los niños no se quejan, los niños no protestan. No son pacientes de hemodiálisis ni de dietilenglicol que cierran calles. El niño que nace con una malformación o un defecto son los padres los que sufren y se pasan mendigando de una institución a otra”.
Por eso, a través de estos años, ha tratado de replicar los centros en todo el país para que las madres del interior no tengan que pasar trabajo cuando llegan a la ciudad, pues el espacio que tiene en el Complejo se ha quedado chico.
Manifestó que por año se atienden 10 mil consultas en el programa, que se desarrolla en 40 unidades.
La falta de espacio, según Bernet, no le ha permitido conectar una plataforma informática para que todas las unidades estén enlazadas a una red.
Dijo que las provincias de Chiriquí y Bocas del Toro son las únicas en la red, pero su aspiración es que un niño que se atiende en Darién desde el Complejo se evalúe su condición y desarrollo independientemente de dónde se encuentre.
Esta plataforma permitirá que el médico al que le corresponda atender al paciente tendrá acceso a la historia clínica de aquel, independientemente dónde se atienda.
Agregó que desde la sede central se le podría dar tutoría de ser necesario.
Falta lo básico, el equipo nuclear: la enfermera, el pediatra y la terapista, advirtió Bernett, para sembrar las unidades en todo el país, de esta forma solo se quedarían con los niños menores de 1,500 gramos y los otros se atenderían en las policlínicas.
“Con esta plataforma, Panamá sería la primera en Latinoamérica en estar conectada de punta a punta”, aseguró.
“Yo he estado mendigando, he roto paradigmas. Aquí antes no se aceptaban donaciones”, y afirma que lo ha hecho para seguir avanzando.
Dijo que para este trabajo se requiere mayor tecnología, espacios, vocación, dedicación y sensibilidad.
Esto lo confirma González, la enfermera, con el plan de visitas domiciliarias que ejecuta el Programa de Alto Riesgo para observar las condiciones en que el niño vive y proveerle mejor calidad de vida.
Es un equipo que además vela porque a los padres se les garanticen los permisos para justificar sus ausencias en el trabajo y evitar que los bebés pierdan las citas con el equipo multidisciplinario, a las que no debe faltar, “y de darse se les busca atención el mismo día”, garantizó González.
“Existe una vigilancia estrecha con todo el hospital en la que cada especialista trabaja con mucho compromiso”, reafirmó.
“Este es un programa de captación, de detección, de intervención para detectar si hay daño, prevenirlo hasta donde sea posible, pero si tenemos niños con daños establecidos tienen que ir a instituciones de rehabilitación”, dijo Bernett.