El ministro de Trabajo, Joaquín José Vallarino, fue hospitalizado ayer tras presentar un cuadro súbito y tuvo que ser atendido urgentemente por el cardiólogo del Hospital Paitilla, Jorge Motta.
Vallarino, en horas de la mañana, se encontraba en su despacho a la espera de una conferencia de prensa para anunciar los resultados de la feria del empleo especializada en inglés, realizada recientemente, cuando súbitamente empezó a sentirse mal y decidió trasladarse al hospital.
El ministro, según informes médicos, se mantendrá hospitalizado hasta hoy para continuar con los exámenes y poder establecer las causas de los síntomas que lo afectaron.
Por otro lado, en reemplazo de Vallarino al momento de la conferencia acudió el director general de empleo, Rogelio Peralta, quien precisó que más de 300 de los 3 mil 82 panameños que acudieron a la feria del empleo especializada en inglés, accederán a ocupar una plaza de empleo. Indicó que la suma de las vacantes era de 321 y muchos ya se han contratado hoy día, mientras que otros en los próximos días serán contratados.
"Lo que se pretende es que los contratos sean por tiempo indefinido, pero será la empresa la que deberá definir cuánto tiempo permanecerán en sus puestos de trabajo las personas contratadas", destacó.
Afirmó además que de las 3 mil 82 personas que entregaron sus hojas de vida en la feria, un 22.6% de ellas no necesita capacitación, mientras que el resto, el 77.4% requiere algún nivel de capacitación.
"De una persona pasiva, nunca se puede esperar esto", dijo uno de los vecinos. Pero informó que tuvo una o dos peleas en la casa con su familia, lo que calificó de normal.
Marcos vive con su abuela, y los jóvenes dicen no conocerle mamá ni papá, a pesar de que hace unos 15 años que residen en Chanis. Lo que sí dejaron sentado es que Marcos muestra tendencia a "ser fino" y no rudo, si bien no se le conoce ningún tipo de relación homosexual.
Sin embargo, un detalle llama poderosamente la atención: Marcos trató de suicidarse hace más de un año, de acuerdo con esos mismos vecinos. En esa ocasión, quebró gran parte de la vajilla, mientras su abuela gritaba pidiendo auxilio.
Varios jóvenes acudieron al llamado pensando que un ladrón se había introducido en su residencia. Lo que vieron fue a un Marcos que quería cortarse las venas. Dos de sus vecinos lo evitaron, aunque éstos no hablaron con El Panamá América, que trató de buscar su versión, pero una señora que acudió a abrir la puerta de su residencia, ubicada al lado de la del homicida, rehusó contestar. Se preocupó, eso sí, de asegurar que Marcos es un buen muchacho, un buen vecino y que no tenía nada más que decir.
Tanto el abogado Rafael Rodríguez, quien fue profesor del homicida confeso, como estudiantes de la Facultad de Derecho, recalcaron ayer que Marcos tenía un expediente perfecto como estudiante.
Su asistencia era impecable, según el abogado Rodríguez, en tanto que sus compañeros lo respetaban y admiraban, al punto, que era considerado un líder de grupo. Las lágrimas escaparon de los rostros de muchos de ellos al conocer el suceso.
¿Fue su expulsión del Seminario Mayor San José el móvil del crimen? Aún no se sabe, pero lo que sí se conoce es que no importa si un aspirante ha concluido sus estudios de siete años allí, el día antes de su ordenación puede ser descalificado para convertirse en sacerdote.
Una fuente que estudió en esa institución informó que en el Seminario se evalúan cuatro formas de vida: La espiritual, la personal, la intelectual y la comunitaria. Dependiendo del rendimiento en los estudios, la participación de la vida espiritual (misas, oraciones, entre otras actividades) y la forma cómo los aspirantes conviven con sus compañeros, se les evalúa bien o mal cada cierto tiempo.
Explicó, por otro lado, que existen las congregaciones y los curas diocesanos. Estos últimos, que estudian y viven en el Seminario Mayor San José, son los que sólo trabajan como sacerdotes en la provincia de Panamá o en alguna provincia del interior, pero no fuera del país.
Los que pertenecen a congregaciones, como los Jesuitas, Dominicos, Franciscanos, Vicentinos y otras, pueden ejercer su apostolado en el exterior, si así los designan.
Precisamente, Marcos fue parte de la congregación de los Redentoristas, de ahí su amistad con el sacerdote José Araya, de la parroquia San Gerardo de Mayela, quien pertenece a esta congregación.
Según la fuente, si un aspirante a cura es expulsado o rechazado en el Seminario, se le confecciona una ficha. Si él desea ingresar a otro seminario en el extranjero, y existe esa ficha marcada con la firma del obispo, no puede entrar. Eso le ocurrió a Marcos Manjarrez, cuya ficha fue firmada por Altafulla, entonces rector del Seminario.
¿Pero fue el odio contenido durante siete años (desde 1995 cuando lo rechazaron en el Seminario) lo que lo llevó a asesinar a un prelado de la iglesia? Las dudas persistirán mientras las investigaciones no culminen.