El Tribunal de Honor del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA) notificará hoy a Guillermo Ford sobre el proceso de expulsión que enfrentará por el cargo de traición a los estatutos del colectivo, al ser postulado por un partido político al que no pertenece.
Según el fiscal de honor del MOLIRENA, Rubén Rodríguez, Ford debe responder a los cargos por faltar a los principios de su partido, al aceptar una postulación a la primera vicepresidencia por el Partido Solidaridad, sus adversarios.
A partir de hoy, Ford tiene cinco días hábiles para presentar sus descargos ante el Tribunal de Honor, y se prevé que para el próximo lunes se conozca la decisión de este organismo.
Sin embargo, de ser aprobada su expulsión, Ford puede presentar una apelación ante la Comisión Política del MOLIRENA, integrada por 99 miembros del colectivo. Si esta medida falla, entonces una impugnación ante el Tribunal Electoral pudiese ser el mecanismo antes que el fallo sea definitivo.
Según Rodríguez, Ford ha violado los reglamentos del colectivo burlándose de sus compañeros, no obstante, le pidió que renuncie o que decline de su postulación a la vicepresidencia del Solidaridad, para evitar el proceso de expulsión.
"Él es responsable y no sé por qué, hace tanta alharaca de algo que él mismo instituyó", sostuvo Rodríguez.
Mientras que el presidente del MOLIRENA, Jesús Rosas, dijo que no se inmiscuirá en la decisión del Tribunal de Honor, puesto que Ford no se enfrenta a un miembro del partido, sino al colectivo en su totalidad.
La investigación "Los zarpazos del puma" deja de lado los supuestos y lo prueba. La obra fue aplaudida y repudiada, como era de esperarse, sin embargo, el proceso judicial contra Pinochet se hizo sobre la base del libro y para ella, como periodista "fue especial", pues la causa judicial más importante en toda la historia de su país se apoyó en lo que escribió. Las investigaciones siguen en curso.
Patricia partió de Panamá para continuar su peregrinar por varios países "presentando a su nuevo hijo literario", sin embargo, siempre que puede, le roba un par de horas y con suerte uno o dos días, a esas "presentaciones en sociedad" para volar a lado de sus hijos y su esposo, un hombre comprensivo que conoce y respeta su oficio.
Pero mientras vuelve a zambullirse en pilas de papeles para tramar otro escrito, reconoce que después de todo, algo le debe a la dictadura: "me enseñó a vencer el miedo y vivir decentemente".