Según el titular de la cartera, Reynaldo Rivera, este total representa casi un 65% de soluciones por vía directa, evitando la generación de conflictos colectivos de huelga que son "un elemento que aleja la posibilidad de inversión y por consecuencia evita la generación de nuevos empleos".
Añadió que en Panamá hay que fortalecer un nuevo concepto de cultura laboral que permita comprender a la ciudadanía, que no existe una contradicción entre lo que es capital y trabajo, argumentó Rivera.
"En mi opinión, ambas cosas son parte de una misma esencia, es una simbiosis, dependen unos de otros, entendiéndose, y cada uno tiene la necesidad de que se les respete ese derecho", señaló el ministro, durante su participación en la reciente Asamblea Juvenil 2007 sobre la labor que desarrolla la entidad.
Al evento asistieron 76 jóvenes y sus suplentes, escogidos por ser sobresalientes en sus estudios y también por votación popular en sus circuitos electorales.
Rivera también se refirió a los conflictos individuales que atiende el MITRADEL diariamente y señaló "normalmente nosotros atendemos en la oficina central un promedio de 150 casos diarios, sólo en la capital".
Entre tanto, el viceministro de Trabajo, Edwin Salamín, ante los señalamientos de la legalidad o no de un sindicato, manifestó que el Estado panameño es signatario de los 8 convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre ellos el 87, que versa sobre libertad sindical y el 98, que se refiere a la negociación colectiva, fundamentales en la relación obrero-patronal, leyes que velan por el normal desarrollo de la vida orgánica, independiente y autónoma de los sindicatos, centrales obreras, federaciones y confederaciones en Panamá.
Ese juego libre y democrático ha permitido, al tenor de esos dos convenios, que hoy en Panamá existan 677 sindicatos, 8 centrales obreras, 11 Confederaciones y 62 Federaciones, donde cada una de ellas puede desarrollar su actividad sindical e intersindical, establecidas en el Código de Trabajo y donde el Ministerio de Trabajo no puede intervenir, dijo Salamín.
Los precios para estas obras artesanales dependen de la calidad del sombrero, si es Panamá o Montuno, puede estar entre los 12 ó 15 balboas, hasta 300 dólares y puede durar hasta una semana, explicó el artesano.
Las razones para don Antenor, de estar siempre latente en este negocio es el buen trato a los clientes, "tanto así que uno de ellos era el desparecido general Omar Torrijos Herrera".
Muchos turistas mandan a arreglar los sombreros, desde los vaqueros, gorras de béisbol, los sombreros de montunos, entre otros, y todos se van satisfechos, mencionó este artífice.
El ciclo se repite, el arte de un pueblo sigue vigente, se renueva, se expande. Ni el tiempo ni la modernidad han podido vencer a la Casa del Sombrero.
Este local, forma parte del programa de recuperación de los espacios públicos, como una forma de ayuda a los residentes de El Chorrillo, dijo la ministra de Vivienda Balbina Herrera, en el marco de la inauguración de la Casa del Sombrero, el pasado 31 de julio.
La Casa del Sombrero se fundó en el año de 1917, en calle 18 El Chorrillo.
Es una herencia familiar que data de hace 90 años.
Fue remodelada por el Ministerio de Vivienda.