Nación

Hurtan luz y no se legalizan

Las personas no quieren hacer los arreglos y además corren peligro por el tipo de conexiones irregulares.


Si las autoridades no ponen mano dura, podrían sumarse más muertos en el tema de los hurtos de electricidad.

Y es que tener luz eléctrica sin pagar nada, dejó de ser una práctica común para convertirse en un peligro de muerte en los hogares.

Para estas fiestas de fin de año, los panameños sobrecargan el sistema eléctrico con luces navideñas y extensiones eléctricas.

 

Unos 12 mil ilegales se reportan cada mes, según el Censo de Lectores de Medidores de la compañía eléctrica Elektra NORESTE.

En sectores como la 9 de Enero, Cerro Batea, Pancho Alemán, Cerro Cocobolo, Altos de La Torre, Nuevo Belén, en el distrito de San Miguelito, la ilegalidad es común hasta en áreas urbanas.

Mientras que en Panamá, Villa Luchín, en Tocumen y las afueras, también hurtan electricidad.

 

La situación es tan delicada que los empleados han sido hasta golpeados a la hora de realizar los cortes de luz, inclusive no ha sido suficiente la presencia policial.

La compañía eléctrica apela a las corregidurías, pues las leyes no le permiten acciones punitivas.

El alcalde de San Miguelito, Héctor Carrasquilla, señaló que es un proceso, pero están abordando a las familias para que hagan sus arreglos y se eviten tragedias.

 

"La administración municipal colabora para tomar las acciones que se ameritan", sostuvo el alcalde de San Miguelito, sin explicar cuáles.

En ese distrito hay 350 mil personas y 9 corregidurías.

Mientras que el coordinador de Corregidores de la Alcaldía de Panamá, Eliécer Barsallo, fue más específico: "si la empresa presenta la demanda de hurto por B/.250, procedemos".

 

No hay operativos por conexiones ilegales.

Agregó que si hay algún sorprendido cortando los cables, y es competencia de ellos, actúan.

En el distrito capital hay 708,438 habitantes y 21 corregidurías.

Según el subdirector de la Oficina de Seguridad del Cuerpo de Bomberos de Panamá, Adelaido Rojas, al recargar los tomacorrientes, el circuito eléctrico se recalienta, debido a la sobrecarga, y ocurren los accidentes.

El capitán Rojas alertó que si no se toman las medidas corren peligro tanto los que realizan las conexiones ilegales como los ocupantes de las casas.

"Hemos atendido casas que se han prendido en su totalidad".

Los bomberos señalan que en las afueras del área metropolitana ocurre más el problema.

Para el ingeniero Ernesto De León, presidente del Colegio de Ingenieros Electricistas, Mecánicos y de la Industria, esas conexiones ilegales son muy peligrosas, ya que el 90% de los conatos de incendios se dan por cortocircuito.

El cortocircuito es una falla eléctrica causada por conexión ilegal o mala.

"Muchas de estas conexiones ilegales las hacen empíricos y muchos profesionales que se prestan para hacer estas trampas eléctricas", resaltó el ingeniero electricista.

Aprovechó para recordar que dentro de las empresas eléctricas los que pueden conectar electricidad están en 5 categorías: instalador eléctrico, electricista general, técnico electricista, maestro electricista (no existe desde 1996) y el ingeniero electricista (profesional).

A juicio del ingeniero Donald Ramírez, coordinador de Promoción de Elektra Noreste, las personas para pegarse ilegalmente se valen de todo. Lo hacen hasta de día.

La compañía colocó tres mantas de seguridad en un sector de San Miguelito, cuyo costo unitario es de B/.52, y las personas siguen hurtando.

Ramírez adujo que las conexiones son peligrosas y por las pocas medidas de seguridad podrían morir más personas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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