El sueño del escultor colombiano Héctor Lombana de volver a montar la obra "Los Juegos de Antaño", no se ha concretado, ya que las estatuas fueron hurtadas.
El maestro nunca abandonó la "pieza artística" que hizo para Panamá y desde Colombia, donde reside, está atento para conocer el destino de la obra a través de sus dos hijas, radicadas en el Istmo.
Panamá América habló con Cristina y Rosana Lombana, a quienes les da pesar la desaparición de la obra, trasladada el 20 de agosto de 2005 del Museo Reina Torres de Araúz al Parque Omar.
Cristina, una radiodifusora de 51 años, contó que hace un mes su padre le pidió que averiguara quién tenía su obra, porque quería regresar a Panamá para volver a montarla.
El escultor pretendía hacer 150 palomas, diseñar y construir una fuente y colocar las esculturas tal como se ordenaron para la inauguración de su obra el 18 de noviembre de 2000, la cual se realizó en los jardines del Centro de Convenciones ATLAPA.
Pero, según la hija del artista, este anhelo no se concretó, como tampoco se realizó la idea inicial de que cuando las esculturas fueran desmontadas de los predios de ATLAPA fueran colocadas en la entrada del Hospital del Niño. Esto se descartó porque los arquitectos aseguraron que la escultura interferiría con el diseño del nosocomio.
"Poco a poco fuimos viendo cómo iban desapareciendo las partes; las palomas, de 50, terminaron en siete", lamentó.
Cristina recordó cómo lloró cuando una amiga, quien vive en Llanos de Curundú, le dijo que le parecía que una de las niñas de las esculturas lloraba. Entonces le dije que esa es la impresión de los hijos abandonados.
Recuerdos.
Su otra hija Rosana, escultora, pintora y fotógrafa, de 40 años, tiene un sinnúmero de recuerdos de su padre, sobre todo la dedicación por su arte.
"Solo hay un recuerdo que no quisiera tener, el de su expresión al ver pasar un camión con las esculturas de ‘Los Juegos de Antaño’, cuando las trasladaron de ATLAPA al Museo del Niño y la Niña", narró. Eran dos camiones grandes con las esculturas desarmadas, que pasaron frente a su taller ubicado en Curundu.
Ella aseguró que su padre hizo esa obra con el corazón. Ella siempre recuerda cómo su padre trabajaba toda la vida desde las 5:00 a.m. Aún a sus 78 años sigue narrando cuentos comiquísimos, afirmó.
Rosana piensa que es una lástima que se permita que los bienes públicos desaparezcan y más una obra que fue registrada internacionalmente.
Ella se indignó cuando vio que pintaron de dorado las esculturas y peor aún cuando una encargada de desmontar la obra y funcionaria del Despacho de la Primera Dama la trató groseramente en el 2005. "Yo solamente pedía información de lo que hacían".
Sabía que.
El traslado de las 21 esculturas de bronce de ATLAPA al Museo Reina Torres Araúz costó B/ 60 mil.
Lombana tiene 7 hijos. Dos hijas viven en Panamá, 4 en Colombia y 1 falleció.