Nación

Huyendo del terror para salvar la vida

Despojados de sus tierras y de su tranquilidad, muchos colombianos buscan empezar de nuevo en este país.


EL HORROR y la desesperación por salvar sus vidas y las de sus familias los hicieron abandonar la tierra que los vio nacer. Son colombianos, pero hoy el suelo panameño los acoge hasta que algún día el conflicto armado termine y les de permiso para volver.
En esta historia serán utilizados nombres ficticios para cuidar la integridad física de los personajes. Así lo pidieron a Panamá América.
"¿Usted tiene hijos?, si lo secuestramos a usted nos va a tener que pagar más"... esas palabras de terror siguen frescas en la memoria de "Camilo" y "Luz Dary".
Ellos huyeron por la situación inestable y de inseguridad, como ocurre a cientos de sus hermanos. Y ni hablar de las extorsiones, amenazas, bombas, secuestros y hasta la muerte.
El relato de esta familia de seis miembros que permanecen en Panamá desde el año pasado logró remover los más profundos sentimientos de compasión. Provienen de Sierra Nevada donde los grupos armados atemorizan a los pobladores, quienes se han convertido en las víctimas de una guerra que no comprenden.
María Paz, asesora legal de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió que escucharíamos palabras de sufrimiento, pero de mucha fuerza y entereza y así fue.
Camilo y Luz Dary fueron presas de la intimidación de los actores armados, amenazados de muerte y desplazados de su natal ciudad, luego de ser obligados por la guerrilla a pagarles.
Las constantes solicitudes de dinero o extorsión, se convirtieron en una pesadilla para esta familia.
Camilo contó que en 1998 instaló un minisuper en la Sierra Nevada que le permitía una situación económica estable.
Un día, un ciudadano común y corriente entró al establecimiento y muy amablemente lo saludó, sabía su nombre y le dijo claramente que su comandante quería hablar con él y que era "obligatorio".
Camilo tuvo que irse de una vez por el camino de la Sierra, sólo en su camioneta; repentinamente salieron del monte, uniformados con brazaletes que le distinguían y allí le señalaron quien era su comandante.
La conversación inició con el líder del frente, él me dijo: "necesitamos 10 millones de pesos (B/. 4,000), vamos a seguir operando en esta área".
Camilo les dijo que era una persona pobre, con deudas; pero no sirvió de nada. El comandante le replicó que él (Camilo) tenía una obligación..."tienes un negocio bueno y grande". Así comenzó la odisea.
Le dieron 15 días para entregar el dinero y regresar por el mismo camino rural para hacer entrega de lo que se conoce en Colombia como "vacuna", que no es más que las extorsiones que hacen los grupos armados.
A partir de ese día la vida de Camilo y su familia estaba en juego. Nadie se enteró de lo que sucedió, mucho menos las autoridades militares, la guerrilla se lo prohibió.
"Nuestros ahorros... tanto trabajar", se lamentaba Camilo y lo peor era que la vida de su familia y la suya habían sido amenazadas.
Por tres años consecutivos dos grupos guerrilleros con diferentes ideologías de izquierda pidieron anualmente las "vacunas", las cuales oscilaron entre B/. 4,000 y B/. 10,000.
Camilo quedó en la ruina y tuvo que desplazarse hacía un lugar que creían era seguro.
Los tiempos en que sólo los campesinos y humildes colombianos huían aterrorizados de su país para alojarse en Darién y Kuna Yala producto del conflicto armado, están cambiando. A la larga lista de desplazados se une un grupo que arriba a la ciudad capital, vía aérea.
Históricamente, la mayoría de la gente escapaba de la violencia armada por los departamentos del Chocó y Antioquia hacia los lugares más cercanos en territorio panameño, según explicó a Panamá América, Gonzalo Vargas Llosa, alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) de Panamá.
A partir del 2003 la tendencia cambió.
Los que llegan en avión son pequeños empresarios, dice Vargas Llosa, al tiempo que aclara que no se trata "de gente muy rica", pero son dueños de tiendas, talleres de mecánica, ganaderos, odontólogos, doctores, personas con ciertos medios económicos que están sufriendo la extorsión de los grupos guerrilleros que le piden la famosa "vacuna".
A Panamá, como dio a conocer Vargas Llosa, están llegando en busca de refugio, ex fiscales que han estado al frente de la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico.
Jacinto González del Centro de Investigación y promoción de los Derechos Humanos agrega que quienes llegan vía área lo hacen sin un solo centavo. Les toca trabajar para pagar el pasaje y algunas veces, hasta prostituirse.
Lo cierto es que en el otro lado de la moneda siguen los desplazados más humildes y de menos ingresos a los no que se les puede perder la pista, en palabras de Vargas Llosa.
Es crítico al señalar que falta voluntad política para con los refugiados de las zonas fronterizas, quienes viven de la caridad, con restricciones y en condiciones difíciles.
González, sugiere efectuar censos en regiones del río Tuira y más allá de Boca de Cupe, en Darién. Una vez actualizado podría superar las 1,000 personas que han huido.


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191041
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América