Las agrias divergencias que flanquean el conflictivo Corredor Sur, suben de tono. Las múltiples críticas sobre la forma en que se ejecuta el proyecto, empañan a la empresa constructora y al gobierno, bajo tres motivos de encono: "actitud", "transparencia" y "caca".
"No nos van a dejar una bahía llena de caca", advirtió pletórico de indignación, Roberto Eisenmann, en una reciente reunión a la que acudieron representantes de la empresa Ingenieros Civiles y Asociados (ICA) y la directora de la Autoridad del Medio Ambiente (ANAM), Mirei Endara.
Ese día, tras escuchar atentamente la exposición aséptica e "ingenieril" de un representante de ICA, Eisenmann optó por engavetar las fórmulas matemáticas y trocó el lenguaje técnico del expositor, por un simple axioma: Lo que ocurre aquí "es un problema de actitud y transparencia".
Hace menos de dos meses, ANAM fue emplazada por un grupo de ciudadanos que buscaban frustrar el cataclismo fecal que se avecina. Ellos exigían a ANAM que paralizara las actividades del Corredor Sur, y que impusiera sanciones según correspondiera.
La directora de ANAM, que considera "drástica" la medida de paralizar el trabajo, ha dicho que hoy 20 de enero, ICA deberá presentar una serie de estudios adicionales, relacionados con un "sistema colector" que se podría utilizar para 42 drenajes fecales identificados en el área.
Con ello se busca que tales materias fecales no se aglomeren en el área del corredor y de la costa, pero los críticos objetan con suspicacia la idea. Difícilmente ICA y el gobierno podrán doblegar a quienes piensan que la bahía será un enorme barranco de desechos fecales, tal como se percibe la obra.
Actitudes negativas, y un vacío de transparencia que contrasta con la eventual abundancia de "caca" en la bahía, parecen ser tres importantes preocupaciones que gravitan en la mente de los ciudadanos que objetan sin descanso, la tropezada ejecución de la obra.
A juicio del empresario y presidente de la Junta Directiva de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, Roberto Eisenmann, ICA muestra una actitud muy similar a aquella del "dueño de finca" que desafía: "Vamos a hacer lo que nos da la gana y ustedes sigan gritando".
Tales reflexiones surgieron el 5 de enero de 1999, en medio de una reunión donde un hombre con acento mexicano, que respondía al nombre de Agustín Corici, se afanó en explicar por qué el proyecto que adelanta ICA, no representa un problema para la ciudadanía.
Eisenmann reprochó en un tono marcado: "No nos van a dañar el país", y poco después atribuyó el "choque permanente" que se mantiene en relación al proyecto, a la "falta de transparencia". También se preguntó ante la audiencia ¿por qué se ven obligados a recurrir a la "vía judicial" para obtener un plano del Corredor Sur? Se refería al plano de la obra, que hasta el momento no se ha hecho público.
Al final de su acalorada intervención el empresario advirtió que "ésta no es una finca de ICA", y que la ciudad de Panamá va a pelear "como gato boca arriba" porque "no nos vamos a dejar".
Otro frente donde ICA tiene que resistir fuego graneado, se focaliza en la Playita de Boca La Caja. Allí no deja de fluir algún conato de protesta que hace a ICA perder terreno en sus logros, pero en el frente del Banco Mundial, al parecer la causa de la constructora despierta más simpatía que la de quienes denuncian.
En una carta la vicepresidenta ejecutiva de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, Lina Vega, deja ver su inconformidad con el planteamiento de Mark Constantine, gerente de Relaciones Corporativas de International Finance Corp (IFC), tentáculo financiero del Banco Mundial.
Como se ha dicho, IFC financia 70 de los 222 millones de dólares que cuesta el proyecto del Corredor Sur. El 23 de noviembre del año pasado una misión de la Sociedad Civil de Panamá, se reunió en Washington, con la alta gerencia de la IFC y solicitó el impago del millonario préstamo a ICA.
"Nuestra percepción es que IFC todavía cree que el proceso de EIA (Estudio de Impacto Ambiental) fue adecuado y esto es desafortunado, si se considera que la evidencia técnica y cronológica que hemos presentado indica lo contrario", respondió Vega en la misiva fechada el 30 de diciembre de 1998.
Días antes, 23 de diciembre, Constatine había dirigido una extensa misiva a Vega en la que había dicho que "IFC se ha comprometido a asegurar que ICA trabaje en forma abierta y transparente en las áreas relacionadas con su actuación en lo que respecta al medio ambiente".
En noviembre de 1998, un grupo de ciudadanos, respaldados por la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, solicitó la "paralización" de las actividades del proyecto Corredor Sur, así como la "imposición de sanciones según corresponda y la disposición de medidas correctivas".
La denuncia se fundamentaba en la Ley General del Ambiente, y los quejosos basaban su solicitud en el hecho de que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) constituye una fuente inadecuada de información para los responsables de la toma de decisiones.
Señalaron además que la construcción de un "pedraplén (camino costero) permanente en el Aeropuerto Paitilla y Coco del Mar creará un gigantesco tanque séptico frente a Boca La Caja, ATLAPA y Coco del Mar, mientras que la construcción de rellenos sobre el lecho marino al sur del entonces aeropuerto de Paitilla convertirá a la Bahía en un pantano de lodo fecal.
En la primera semana del año nuevo, tuvo lugar en el Instituto Smithsonian, la premencionada reunión (donde Eisenmann objetó la falta de transparencia) a la que asistieron representantes de la ANAM, de ICA, de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, y ciudadanos afectados, entre otros.
De acuerdo con la directora de ANAM, quien ese día prestó oídos a la exposición de las partes, tal encuentro se dio a raíz de una petición que llegó de varios de los "quejosos" afectados por el proyecto del Corredor Sur, así como de la Fundación para la Libertad Ciudadana que pedían a la ANAM paralizar la obra.
De acuerdo a la funcionaria, los integrantes de la Fundación exponían algunos "puntos", muchos de los cuales, a su juicio, podían ser examinados a la luz de "nuevas informaciones", a través de estudios e investigaciones que se están planificando ejecutar.
Se hacía necesario, siguió diciendo Endara, que "los quejosos fueran informados de la actualización de esas obras de manera que pudieran tener mayores insumos al momento de pedir acciones drásticas como lo es la paralización de un proyecto de esta magnitud".
Hoy puede ser una fecha fatal para ICA y una fecha fecal para la bahía, pues se sabrá si la solución planteada por la empresa para evitar que los desechos fecales se aglomeren en la bahía servirá de algo. Los críticos examinan con lupa, y desestiman lo que saben de la propuesta.
Según Mirei Endara, ICA se comprometió a entregar hoy 20 de enero, una serie de estudios adicionales que forman parte del "Plan de Adecuación y Manejo Ambiental", que están relacionados con la parte hidrológica e hidreopateométrica, que habla sobre un sistema colector.
Tal sistema es el que pudieran estar utilizando para 42 drenajes pluviales y fecales identificados en el área, para que eso no se esté aglomerando en el área del corredor y la costa, explicó.
Mencionó también "estudios que tienen que ver con la modificaciones de puentes y cajones para poder desalojar efectivamente las aguas de las mareas que entran a esas áreas y que tengan un comportamiento similar al actual.
Para el ingeniero Nelson Pittí, superintendente de gestiones y liberaciones de ICA, lo que se va a entregar hoy son "pequeños estudios" y mencionó como ejemplo, aquello del "colector de aguas negras". Hoy ICA informará en qué consiste ese colector.
El ingeniero Pittí llegó a decir que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacional (IDAAN) entregó a ICA un "inventario" con nueve obras de drenaje de aguas negras, y ellos en ICA les demostraron que tal cifra estaba errada, pues en su lugar, son 49 drenajes de aguas negras.
Cuando se le preguntó a Raúl Reza, gerente de construcción del Corredor Sur, si la bahía va a quedar llena de "caca", respondió que no, y señaló el área donde el corredor se extiende sobre pilotes. "El mar va a entrar y salir libremente" y en la zona del "pedraplén" se tienen diseñados diferentes drenajes entre "puentes", y "cajones" que solventan esa situación".
El ingeniero Juan Canavaggio, férreo opositor a la forma en que se construye el Corredor, desestima lo proyectado por ICA porque considera que "no hay nada propuesto". Ellos sólo proponen "recolectar lo que hay allí y tirarlo afuera", pero en cuanto a lo que vendrá, "eso no tiene solución", acotó.
Al hablar de los estudios de impacto ambiental ligados a la construcción del Corredor Sur, Mirei Endara dijo que tales estudios "se aprobaron con una información mínima", con el compromiso "de que se iban a estar presentando un número de estudios en la medida en que se fueran elaborando".
"Eso es lo que estamos haciendo en estos momentos", recalcó la funcionaria, el pasado 5 de enero en medio de la reunión a la que acudieron las partes en litigio.
Preguntada si a su parecer ICA ha violado la ley al no presentar la información pertinente, Endara respondió que "ICA ha tenido muchos retrasos en presentar la información pertinente", pero que tienen la "disponibilidad" y "la intención de hacerlo".
No obstante reconoció que "hay mucha frustración porque esa demora ha sido larga" y aseguró que está haciendo "mucha más presión" para que "la puedan presentar y que sea mucho más transparente en ese sentido".
Igualmente la directora de ANAM fue inquirida acerca del estudio de impacto ambiental del área de los rellenos de Paitilla, y a ello respondió que "esos no se han presentado" aunque dijo que han recibido algunos "documentos preliminares".
El ingeniero Nelson Pittí, de ICA, también fue abordado acerca de los cuestionamientos ventilados, en relación a la falta de información. Según éste representante de la constructora, es al Ministerio de Obras Públicas (MOP) a quien corresponde suministrar la información.
De acuerdo a Pittí, para ICA el MOP es el cliente, y como tal es a esa institución a la que ellos remiten la información. "Obras Públicas tiene el expediente, los planos, todos los estudios, igual que la ANAM", explicó antes de afirmar que "ellos (los quejosos por falta de información) en ningún momento ni le han solicitado a la ANAM algunas cosas ni se las solicitan al MOP".
Pittí señaló, que Obras Públicas "nunca le ha negado esa posibilidad a la ciudadanía, nosotros estamos conscientes de eso, sabemos que es así".
Pocos quejosos abrigan esperanzas de que el gobierno enmiende entuertos con relación a la forma en que se ejecuta la obra. De cualquier forma la directora de ANAM se ha comprometido a acoger información que la deberá conducir a tomar acciones orientadas a proteger el medio ambiente.
Un observador dijo irónicamente que ICA y el gobierno se burlan de la ciudadanía y en ese plan de burla, mañana ofrecerán una solución disparatada: "Nos dirán que la solución será inventar la cría de peces coprófagos en la bahía", argumentó con un sarcasmo letal antes de explicar que coprófagos son, de acuerdo al diccionario: "Algunos animales que se nutren de excrementos y otras inmundicias".