La Iglesia católica dejó claro, a través del editorial de su semanario, que "aunque en el campo de la estadística las cifras tienen vital importancia, en el misionero de la iglesia, lo más importante es el conocimiento de Dios".
Con eso respondió a las inquietudes planteadas recientemente por Panamá América , donde se indicaba que "no existen cifras precisas sobre el número de católicos en nuestro país".
De hecho, tal como se dio a conocer, hay quienes consideran que se trata del 90% de la población panameña, que suma unos 3 millones de habitantes, lo que corresponde a 2 millones 700 mil.
En enero se realizó la primera encuesta en Panamá para medir esa realidad. Se hizo con motivo de la Campaña Arquidiocesana y se descubrió que el 82.9% de los consultados "se declaró católico". Unas 2 millones 487 mil personas.
Sin embargo, en el editorial se menciona que la fe católica tiene una "proporción predominante de 8 a 9 de cada 10 personas."
Afortunadamente, los conocedores del tema son optimistas.
Creen que el paciente que sufre de las enfermedades citadas debe tener control estricto, pues está calculado que muchas veces se tiene una población del 25 al 30% que sufre de presión arterial y no lo sabe.
Siendo así, no reciben los beneficios del tratamiento y otro 25 a 30% que son hipertensos, lo sabe y se le da tratamiento, pero no están controlados, por lo que representa un grupo de riesgo.
"El paciente tiene que desarrollar un estado de conciencia muy fuerte, puesto que estas son enfermedades que a la larga pueden producir consecuencias fatales, no solo en el riñón, sino también enfermedades coronarias, cerebral, entre otras".
Manifestó que se debe participar más activamente en tratar de llevar el control de la presión arterial, cumpliendo y asistiendo a sus citas.
La inversión anual en medicamentos, insumos y equipos para pacientes con insuficiencia renal crónica es de B/.3.9 millones.
Además, se tiene un contrato con empresas privadas por tres años que incluye máquinas de hemodiálisis por un valor de B/. 2.6 millones.
Se estima que en los próximos 5 a 10 años, se formarán dos especialistas de nefrología por año.
Y es que Manzanares reconoce que falta recurso humano especialmente en las provincias centrales, Chiriquí y se tiene que reforzar Colón y las áreas periféricas dentro del área metropolitana.
Las personas aún cuando se sientan sanas, deben realizar una evaluación general aunque sea una vez al año, pues muchas veces las enfermedades renales en sus inicios son asintomáticas.
Un examen de orina muy elemental puede revelar que el paciente tiene enfermedad en los riñones. Además puede permitir que se diagnostique hipertensión.
Cuidar los hábitos alimenticios y evitar caer en la obesidad es fundamental.
Modificar los estilos de vida, bajar las situaciones de estrés en la medida que se pueda.
Sobre la denuncia de malos tratos por parte de pacientes renales, dijo que esta no es una queja generalizada de la población que recibe los distintos beneficios de hemodiálisis.
No obstante, dijo que la intención es ofrecer cada vez la mejor calidad de servicio que se pueda, por lo que si se compara con 10 años atrás, se ha venido incrementando la capacidad de atención y se ha invertido el esfuerzo de formar nuevos recursos humanos.
Indicó que el paciente panameño tratado en estos programas debe sentirse seguro de que está recibiendo la mejor de las atenciones.
Hay pacientes que tienen 7 años de estar en diálisis y de esos 4 están en lista de espera para optar para el trasplante.
A los pacientes en espera se le realizan una serie de exámenes, denominado protocolo de trasplante, que exige pruebas de sangre, ultrasonido y endoscopia.
Algunos se deben practicar estos exámenes cada cuatro o seis meses. El trasplante dependerá de encontrar un donante compatible y de las complicaciones que se presenten.